El hombre se enardecía por celos. En una oportunidad la atacó con un hacha y en otra ella tuvo que escapar y pedir ayuda. Se acordó una pena en un juicio abreviado.
Una mujer embarazada sufrió graves episodios de golpes, insultos y amenazas por parte de su pareja. Relató que en una oportunidad el hombre la atacó con un hacha y en otra logró escapar del inmueble que compartían y corrió en busca de ayuda hasta una oficina del SENAF -Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia- que se encuentra a pocas cuadras del domicilio.
Las agresiones fueron de tal gravedad que promovieron el inicio de una causa penal que recientemente tuvo resolución en los tribunales de Cipolletti, donde las acusaciones quedaron comprobadas.
La víctima, que inicialmente no quería colaborar con la investigación por miedo, reconoció posteriormente que había padecido “numerosos casos de violencia” y que todo había sucedido por los celos del sujeto, identificado como RGR, con quien llevaba una relación de ocho meses.
Los hechos ocurrieron en Cinco Saltos y las autoridades tomaron intervención por un incidente ocurrido el 31 de diciembre de 2025, cuando habían ido a un canal de riego cercano a refrescarse. Allí surgió una discusión porque ella no quería irse con él, y se puso agresivo. La comenzó a insultar, entonces ella con sus dos hermanos menores volvieron a su casa, donde se refugiaron. Ahí apareció nuevamente RGR, quien le pedía que saliera para irse con él. Como la chica se negó, el sujeto tomó un hacha y rompió una ventana mientras le gritaba para que saliera.
Para evitar que el episodio se complicara aún más, finalmente la víctima salió y comenzó a forcejear con R para quitarle el hacha, y ahí le dio un golpe en la cara y otro en la panza “sabiendo” que estaba esperando un bebé.
Lejos de calmarse amenazó a todos los que estaban en la casa advirtiéndoles "los voy a cagar matando a todos" mientras tenía el hacha en mano, causándoles temor, expresa el fallo conocido recientemente.
La policía estuvo en el lugar, donde filmaron un video de los daños en los vidrios y entrevistaron a los testigos, que después declararon en el expediente judicial.
Sin embargo, hubo un segundo ataque que se registró el 2 de marzo en el interior del domicilio que compartían con otros familiares. Alrededor de las 4 de la madrugada, el hombre se alteró y empezó a insultarla en un “ataque de celos” porque la chica -que a esa altura cursaba un embarazo de 6 meses- había recibido un mensaje en su Facebook, en el teléfono que tienen en común y en el que el acusado tenía dominio.
Aunque no terminó todo allí, porque esperó que el resto de los moradores se durmiera y la encerró en la habitación donde dormían, y le dio un golpe con el celular en la frente y una trompada en la cara, “a la vez que la insultaba y le recriminaba por ese mensaje”.
Le dijo que "...se las iba a pagar..." y que "...iba a hacer cagar a su hijo..." refiriéndose a hijode 8 años que la mujer tiene con otra pareja. Como consecuencia de los golpes sufrió un "...hematoma en región orbital izquierda y laceraciones en boca...", certificado por un médico del hospital local.
Pero no fueron los únicos incidentes violentos que protagonizó RGR, porque entre las dos agresiones a su pareja cometió otro grave hecho en el hospital de Cinco Saltos. Ocurrió el 13 de febrero de este año minutos después de las 13:30, cuando el hombre se presentó en el laboratorio exigiendo que le realizaran un análisis de orina para presentar en su trabajo.
Dos bioquímicas que estaban trabajando le explicaron que no era el horario de extracciones y que tampoco le podían entregar un certificado, aunque le indicaron que si era urgencia se lo podrían hacer en la guardia. Fue hasta el sector señalada, pero a los pocos minutos volvió y “visiblemente alterado, comenzó a insultarlas” y “con la intención de amedrentarlas mediante el uso de amenazas les manifestó "las voy a hacer cagar … Ya conozco sus caras. Las voy a hacer mierda".
Las profesionales debieron resguardarse dentro de la oficina y llamaron al personal de seguridad del hospital, pero el sujeto continuaba “gritando y pateando la puerta”.
Un cabo de la policía que cumplía tareas adicionales en el establecimiento fue hasta el lugar y escoltó al agresor hacia el exterior.
La investigación judicial por los tres hechos siguió su curso y semanas atrás se realizó una audiencia en la que fiscal Leandro López y el defensor Oficial Rodrigo Martínez le comunicaron al juez Guillermo Merlo que habían consensuado cerrar el caso mediante un juicio abreviado, unificando los legajos abiertos por los distintos hechos.
La calificación completa quedó como “lesiones leves calificadas por ser en contra de su pareja, daño y amenazas calificadas, y amenazas simples, todo en concurso real”.
El acuerdo establecía imponerle una pena de 8 meses de prisión efectiva porque contaba con antecedentes penales computables, dado que en diciembre de 2023 lo habían convocado a 1 año y 8 meses de prisión en suspenso con pautas de conducta por un delito no precisado.
La propuesta incluía la unificación de la pena, la revocatoria de la condicionalidad de la sentencia anterior, y la imposición de un castigo único de 2 año y 4 meses de prisión efectiva, más las costas procesales.
RGR aceptó el ofrecimiento y el monto de la condena, por lo que quedó asentado que reconocía haber cometido los hechos. Solo pidió que lo alojaran de “inmediato en un establecimiento penal de Cipolletti” y dejó constancia que deseaba tener acercamiento con su hijo y con su pareja, quien manifestó que lo aceptaba.
El juez Merlo avaló la propuesta y dictó el fallo en los términos planteados por las partes. Destacó que la autoría y su culpabilidad se había verificado con la prueba expuesta. En este sentido, se mencionó la declaración de la mujer víctima, sus familiares, los empleados de la SENAF que la auxiliaron y también las profesionales del hospital que sufrieron su hostilidad. A ese cúmulo de evidencias se agregaron imágenes de cámaras de seguridad y resultados periciales.
En la resolución del fallo el magistrado ordenó poner al condenado a disposición del Servicio Penitenciario para que “a la mayor brevedad posible” lo alojaran en el Establecimiento Penal 5 de Cipolletti.
Además, agregó una nota en el que se certificaba que su pareja y víctima había dado su consentimiento para “propiciar el acercamiento suyo y su bebe” con él. La decisión quedará en manos del Juez de Ejecución.