Lo atraparon en Neuquén junto a dos cómplices en el vehículo robado. Lo imputaron y quedó en libertad. Su padre cumple 33 años de prisión por resonantes asaltos, entraderas y boquetes.
El joven hijo de Chiqui Forno, el famoso ladrón cipoleño condenado a 33 años de prisión por una larga lista de robos y asaltos cometidos en el Alto Valle por la “megabanda” de delincuentes que lideró, fue imputado por desvalijar una casa de Cipolletti y apropiarse del auto de los mismos damnificados. Aunque seguirá en libertad.
El hecho ocurrió la madrugada del lunes 7 de septiembre en un domicilio ubicado en la calle Juan Bautista Alberdi entre Capitán Gómez y Teniente Ibáñez.
Ángel David Forno, como su papá, no andaba solo, sino acompañado por Daiana Soledad Paredes y Damián Alejandro Sandoval.
En la audiencia de formulación de cargos realizada este miércoles, la fiscalía representada por Rocío Guiñazú y el adjunto Juan pablo Escalada, indicaron en la acusación que los sospechosos ingresaron a un auto Fiat Cronos, que se encontraba estacionado en la vía pública, sin traba de seguridad.
En el interior del rodado encontraron un manojo de llaves, y utilizaron una de ellas para ingresar al inmueble, donde se apoderaron de una mochila color negra, una billetera azul con documentación y tarjetas de crédito a nombre de la víctima, una Notebook color gris, y las llaves del auto. Todo lo ejecutaron “previo acuerdo distribución de tareas”, indica la imputación.
También se apropiaron del interior de la casa las llaves del auto, al que arrancaron y escaparon en dirección a la ciudad neuquina de Centenario.
El golpe parecía haber sido exitoso, pero pocas horas después la Policía de la vecina provincia los interceptó transitando en el Fiat, que era conducido por Paredes.
Los tres fueron detenidos y quedaron detenidos en una comisaría de la provincia vecina por la causa iniciada en Cipolletti. Pero además la Justicia neuquina acusó a la mujer pro el delito de encubrimiento, por haber sido sorprendida en su territorio manejando un auto robado.
Este miércoles los tres fueron convocados para formularle los cargos en una audiencia realizada por zoom. Forno y Sandoval fueron imputados por el delito de “violación de domicilio, hurto agravado por la utilización de llave verdadera y hurto doblemente agravado por ser de vehículo dejado en la vía pública y con la utilización de llave verdadera”, todo en concurso real.
No se les dictó la prisión preventiva, y les impusieron la prohibición de acercamiento y de contacto a la víctima.
Mientras que la mujer la Fiscalía pidió que le formularan los cargos, pero la jueza no se lo otorgó. Tiene el expediente abierto en Neuquén y se requiere su envío a Río Negro para darle continuidad a la causa. También está acusada por los mismos delitos, más el encubrimiento. Al igual que sus cómplices también quedó en libertad, aunque con el monitoreo de un dispositivo GPS porque tiene antecedentes penales computables.
El padre de Ángel David Forno es un delincuente famoso. Es José “Chiqui” Forno, un ex empleado judicial de Cipolletti que lideró una asociación ilícita integrada por malvivientes del Alto Valle de Río Negro y Neuquén que entre 2015 y 2016 concretó al menos 19 golpes entre entraderas, boquetes y robos a departamentos. Previamente había sido condenado a seis años de prisión por estafas, pero cuando lo atraparon tras una extensa investigación iniciada por los resosnantes golpes le totalizaron 33 años de encierro, que está cumpliendo.