Este miércoles habrá una audiencia clave en los tribunales locales. Hay una propuesta para declarar su culpabilidad. De prosperar, luego se discutirá la pena, que podría llegar a los 25 años.
La Justicia de Cipolletti avanza con la investigación contra un ciudadano ecuatoriano de 37 años de edad que permanece detenido acusado de cometer al menos seis hechos de abuso sexual infantil, filmar los ataques y luego difundir las imágenes en una red de pedofilia.
Según la Fiscalía, el sujeto identificado como Nelson Javier Bonilla Bravo, atraía a niños y adolescentes a su vivienda ubicada en un asentamiento de la zona norte de la ciudad, donde les suministraba fármacos en bebidas para hacerlos perder el conocimiento y los violaba.
Pero además también habría atacado a otros menores que habían quedado a su cargo, dado la relación de amistad que mantendría con sus padres. El testimonio de esos chiquitos fueron claves para comenzar a descorrer el velo de la trama de depravación que estaba ocurriendo, y que dieron inicio a la causa. Todo habría ocurrido entre 2023 y mediados de 2025.
La prueba que lo incrimina es de suma relevancia: se trata de videos y fotos que le encontraron en un teléfono y en una notebook secuestrados durante un allanamiento efectuado en su domicilio en julio del año pasado, cuando el sujeto fue detenido y quedó en prisión preventiva en el Establecimiento Penal local.
Por los primeros hechos le adjudican haber cometido el delito de abuso sexual con acceso carnal, producción de material de abuso infantil, tenencia y distribución. Mientras que por los otros niños además de los abusos le formularon cargos por corrupción de menores, dado que también les exhibía videos pornográficos en un televisor.
El expediente judicial, que se desarrolló con total hermetismo desde el momento en que se puso en marcha la pesquisa, contó con la intervención de la fiscal Rocío Guiñazú Alaniz, la defensora de Menores Alicia Merino, la defensora Oficial del acusado, Silvana Ayenao, con el tribunal integrado por los jueces Julio Sueldo, Marcelo Gómez y María Florencia Caruso Martín.
La causa avanzó tras el allanamiento y la recolección de las pruebas fílmicas que aparecen como incontrastables. En una audiencia realizada en julio último, la Fiscalía propuso un juicio abreviado para declarar la responsabilidad penal del imputado.
La respuesta la tiene que brindar la defensa, y se debería conocer en una nueva audiencia prevista para el miércoles 12. En caso de aceptar, significaría que Bonilla Braco admite haber cometido los graves hechos que le adjudican. Posteriormente se deberá llevar a cabo el juicio de cesura para establecer la pena, que podría llegar a los 25 años de prisión.
Aún no se confirmó si ese encuentro podrán ingresar los medios de prensa, dado que si bien hay menores víctimas que aparecen en las imágenes que aún no fueron localizados, hay otros chiquitos identificados.
La acusación generó una enorme conmoción en el sector barrial donde se habrían registrado los vejámenes. La organización social Mujeres en Lucha y Diversidad difundió un documento público en el que reclamó profundizar la investigación ante la posibilidad de que hubieran más víctimas. También pidieron encontrar a los responsables e imponerles una condena ejemplar. En las redes sociales también se difundieron fotos adjudicadas al supuesto pervertido.
La investigación judicial permitió localizar a otro hombre que habría recibido imágenes de abuso infantil producidas por el ecuatoriano. Lo ubicaron al analizar el teléfono secuestrado junto con la notebook. Trascendió que sería alumno de una universidad de la región identificado como Axel Campos Medina. También fue detenido e imputado por tenencia de ese material de abuso infantil, lo que también está penado por la ley.
Nelson Javier Bonilla Bravo también registra antecedentes en una causa por narcotráfico. En mayo de 2018 la Justicia Federal de la provincia de Formosa lo condenó a tres años de prisión en suspenso, lo que le permitió seguir libre.
El fallo lo consideró autor del delito de "transporte de estupefacientes con fines de comercialización, en grado de tentativa". Aquel hecho ocurrió el 18 de agosto de 2017, entre las 17 y las 19, cuando efectivos de la Policía de Formosa lo detuvieron sobre la Ruta Nacional 86, cerca de la Dirección General de Rentas de la ciudad de Clorinda.
En esa oportunidad, Bonilla Bravo conducía un vehículo Chevrolet Aveo. Cuando lo frenaron, los policías notaron un fuerte olor a cannabis sativa. Se ordenó requisar el auto y se encontraron "panes o ladrillos" de marihuana ocultos en la guantera, con un peso total de 3,400 kilos, además de restos de la sustancia en el baúl.