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Recibió mensajes intimidatorios a través de Facebook, con información muy precisa de su familia. Asegura que hay vinculación con el asalto. Pidió custodia policial.
Fue un fin de semana de terror que parece no tener fin para una taxista cipoleña de 46 años que todos los días sale a la calle a ganarse el sustento para su familia. La asaltaron, intentaron ahorcarla y poco después, la amenazaron de muerte por redes sociales.
El sábado por la madrugada la atacaron dos mujeres de 18 y 19 años que intentaron ahorcarla con un cable para robarle. Después la despidieron del trabajo por una reacción nerviosa impulsada por el trauma sufrido, y en las últimas horas comenzó a recibir amenazas de muerte.
Ella no tiene dudas: las vincula al hecho delictivo del que fue víctima, y por el que quedaron presas e imputadas las dos jóvenes, quienes tendrían un prontuario delictivo y acumularían antecedentes.
Pero lo grave es que los autores revelaron tener información precisa de su familia y los lugares de residencia. Presume que fueron datos que obtuvieron de las redes sociales.
Las amenazas las advirtió en la mañana de este lunes y fueron hechas a través de una cuenta de Facebook. “Pusieron las fotos de mis hijas y mis nietas. Dicen que tienen granadas y que se las van a tirar en sus casas”, le contó con tono de mucha preocupación a LMCipolletti.
La vecina presentó horas después la denuncia en Fiscalía. Llevó las capturas de pantalla como prueba, y con la esperanza de que puedan efectuar un rastreo para encontrar a los responsables.
No tiene idea quienes pueden ser. Nunca había visto a las dos jóvenes ladronas.
Destacó que pidió una custodia policial permanente, pero que las autoridades judiciales ordenaron realizar rondines en sus domicilios durante el día y la noche.
“Tengo miedo. Tienen toda, toda la información mía y de mi familia y dicen que les pueden hacer daño”, advirtió.
La taxista lamentó que se quedó sin trabajo, pues es la fuente principal de recursos para mantener a su familia. La despidieron después de haber sufrido un asalto por ataque de nervios que tuvo en la base de taxis.
“Fui allá y me mandé una macana. Reaccioné porque me sentí muy desamparada por el operador de esa noche”, contó. Admitió que en su ira “revoleé unos teléfonos que había en el escritorio”.
Por ese incidente el dueño de la empresa pidió que la despidieran. “Ni una ayuda económica me dieron. Me dejaron en la nada”, aseguró.
Pero tampoco se quedó con los brazos cruzados, porque presentó una denuncia en la Secretaría de Trabajo, desde donde citaron a una audiencia los tres involucrados: ella, el dueño de la base y el titular del auto.
El sábado por la madrugada la víctima asistió a un llamado en busca de pasajeros en el barrio Rivera, aledaño a la Ruta 22 y del depósito judicial de vehículos. Cuando llegó eran dos chicas que habían pedido que fuera una mujer la conductora, por razones de seguridad. Pidieron ir al barrio Los Olmos, que queda a pocas cuadras, pero desnudaron sus verdaderas intenciones: la amenazaron con un cuchillo y le pasaron un cable por el cuello. De esta manera lograron apoderarse de diversos elementos, documentación y dinero en efectivo. Después escaparon por caminos de chacra, pero no fueron muy lejos.
La mujer pudo dar aviso y pedir auxilio a sus compañeros y rápidamente llegaron al lugar para socorrerla. Mientras que los policías que concurrieron al llamado realizaron un rastrillaje en las inmediaciones y lograron dar con ambas delincuentes que escondían entre yuyos.