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Otro verano sin agua en el barrio Santa Elena

Los vecinos están sin una gota hace más de cuatro días y les está costando mucho soportarlo por los intensos calores. Sus reclamos e intentos por obtener respuestas de ARSA y el Municipio no han tenido eco hasta ahora.

Más de cuatro días que los vecinos del barrio Santa Elena, en la zona rural del noreste, se encuentran sin provisión de agua. De las canillas, no sale ni una gota. No se llenan los tanques y el drama por conseguir algo de líquido comprando bidones y botellones se presenta como única y cara alternativa.

A un par de días de los festejos por el Año Nuevo, los pobladores se sienten abandonados por las autoridades y se preparan para las celebraciones con preocupación, malestar y una lógica tristeza por lo que les toca vivir.

Los cortes en la provisión de la red se dan todos los veranos y ya son, como se dice, una figurita repetida. En ocasiones, la falta del líquido se suele dar también durante la época de invierno, pero es una fija para el período estival. Esto desde hace ya algunos años, sin que se le encuentre una solución definitiva al problema.

Vecinos del sector contaron lo mal que lo están pasando y cuestionaron a funcionarios de Aguas Rionegrinas y del Municipio por no atender los llamados que se les hace. En el caso de ARSA, el 0800 disponible para concretar reclamos es como si no existiera, porque las demandas que se formulan quedan en el aire.

Los pobladores tienen, además, el celular de un encargado de ARSA pero las llamadas no son atendidas y los mensajes por whatsapp quedan sin contestación. También tienen el teléfono de una funcionaria de Servicios Públicos de la comuna, para hasta ayer no habían sido atendidos aún.

Así las cosas, se han visto en la urgencia de adquirir agua envasada en grandes cantidades porque no solo la necesitan para consumo directo sino también para el aseo y la limpieza, en condiciones mínimas.

Entre los perjudicados hay familias en cuyos hogares cuentan con medidor, es decir, tienen un servicio regular, y otras que no disponen de este aparato. En la práctica, las consecuencias son las mismas para unos y otros porque todos están sin servicio.

Son ya demasiados los años que amplios sectores de la población cipoleña deben convivir con el inconveniente, en las temporadas de calor, de quedarse sin suministro del líquido. Ocurre habitualmente, por ejemplo, en los barrios del este de Circunvalación Presidente Perón, como el CGT y otros englobados ahora bajo el nombre Las Calandrias. Allí las dificultades son permanentes con los primeros calores y las padecen sobre todo los adultos mayores y los niños pequeños.