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No respetó la prioridad de paso, chocó en pleno centro y perdió demanda millonaria

La damnificada, que manejaba un Peugeot 2017, padeció serias lesiones y trastornos que incluso subsisten en la actualidad. La sentencia quedó firme con una indemnización cercana a los dos millones. Ocurrió en Cipolletti.

Un conductor que circulaba por la 9 de Julio de Cipolletti no respetó la prioridad de paso y embistió a otro vehículo que iba cruzando la intersección con calle Belgrano. La damnificada, que manejaba un Peugeot 2017, padeció serias lesiones y trastornos que incluso subsisten en la actualidad. La sentencia quedó firme con una indemnización cercana a los dos millones.

El hombre demandado se movía en una Chevrolet Meriva y de las pericias surgió que no tenía prioridad de paso. La víctima le atribuyó la responsabilidad total en el incidente vial “por imprudencia, impericia o negligencia en el arte de la conducción del automóvil, por haber violado la prioridad de paso que le asistía a quien circulaba por la derecha y ya se encontraba atravesando la intersección de calles Belgrano y 9 de Julio, además de la excesiva velocidad con la que arribaba al cruce de las arterias mencionadas”.

En la sentencia de primera instancia quedó probada la responsabilidad del conductor de la Meriva y fue condenado junto con su compañía de seguros. La cifra totaliza 1.938.897,89 de pesos más intereses.

La mujer padeció politraumatismos con una fractura de maxilar y lesiones en las cervicales. La pericia médica determinó un porcentaje de incapacidad laboral superior al 40%. Tenia 57 años al momento del incidente.

Juicio

No respetó la prioridad de paso en el centro de Cipolletti y perdió demanda millonaria

Las partes apelaron, pero la Cámara Civil de Cipolletti revisó el fallo y lo confirmó. Ese tribunal puso énfasis en las secuelas que el siniestro dejó en la vida de la mujer.

Ella padece trastornos del sueño, se despierta por las molestias y dolores que le provoca la placa dental que debe usar a diario para compensar la mordida y descansar la mandíbula. Debe cortar la comida en pequeñas porciones y se vio obligada a abandonar las actividades que desarrollaba previo al incidente.

A su vez, padece el miedo por la calidad de vida a futuro y que se la haga una artrosis mandibular u otra complicación similar, debiéndose sumar la incapacidad que le quedó y todos los dolores sufridos.

La condena prosperó por gastos de farmacia, estudios clínicos y atención médica. También por el daño físico y la incapacidad, por el daño moral y el tratamiento psicoterapéutico; por los tratamientos médicos futuros y tratamientos de osteopatía; los gastos de reposición de la unidad, la privación de uso del vehículo y los gastos de mediación.