"Lo que quiero dejar en claro es, en primer lugar, que el papá vino con la nena caminando. La primera atención la tienen las chicas de recepción, quienes evalúan si es una urgencia o no. En caso de que sea emergencia, pasa directamente a la atención de esa característica y el médico debe dejar inmediatamente todo lo que está haciendo para atenderlo", comentó Echegaray.
Relató que las empleadas del lugar, al ver que no se trataba de una urgencia, le explicaron que había cinco chicos antes para recibir atención y que el hombre se enojó y maltrató al personal de admisión.
Tras el reclamo, el padre se va del lugar y vuelve al otro día, enojado nuevamente, y repite la agresión contra las trabajadoras manifestando que no quisieron atender a su hija. "Al hombre se lo atendió como a todos, en virtud de lo que a primera vista presentaba la nena, que no revestía gravedad de urgencia", detalló el gerente.
El representante del sanatorio contó que la gran mayoría de las consultas que se reciben en la guardia son por fiebre o dolor de garganta, que no son urgencias pero igualmente son atendidas.
"La guardia está para urgencias", afirmó el abogado, aunque entendió la bronca del padre. "Cuando se trata de la salud de los hijos, todos necesitan que los atiendan rápido", admitió.
A las corridas
En el sanatorio hay un médico exclusivamente para la guardia externa, que luego de las diez de la noche también atiende a la internación de forma excepcional, ya que no cuentan con terapia pediátrica al no ser internación para observación, postoperatorio o de bajo riesgo.
Durante el día hay dos médicos en la guardia y uno exclusivo para la internación. Si surge alguna complicación en las internaciones, el profesional de guardia tiene que estar disponible para colaborar, más que nada con los neonatos.
El gerente explicó que es la única institución privada de la ciudad que brinda el servicio de guardia pediátrica, y están saturados por la gran demanda y la falta de profesionales en la zona, lo que también complica el servicio brindado.
Dudas
¿Qué pasó ese día en la clínica?
Hace tres semanas, un hombre llegó con su hija de 12 años al Sanatorio Río Negro y luego de explicar que la nena sufría desmayos, le pidieron que aguarde porque no contaban con un médico de guardia. El padre debió trasladar de forma particular a la menor hasta el hospital
Castro Rendón de Neuquén Capital.