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Mirta Inés Raggio Delfino, perseverante trabajadora de la cultura valletana

Estudiante de la historia regional, dejó plasmados sus saberes en distintos escritos y en su trabajo para los Archivos Históricos como documentalista.

Mirta Inés Raggio Delfino pertenecía a una antigua familia, la de José Delfino, que se asentara tempranamente, inicios del Siglo XX, en el incipiente poblado cipoleño. En el 119º aniversario de Cipolletti continuamos con homenajes a sus pioneros y descendientes.

La familia materna de Mirta comenzó con José Sebastián Delfino, pionero cipoleño, uno de los primeros comerciantes radicados cerca del ferrocarril en el antiguo poblado.

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Italiano, del Piamonte, había llegado a los tres años de edad a la Argentina. Sus padres se radicaron en provincia de Buenos Aires. José Sebastián fue contratado para atender la proveeduría del ferrocarril instalada en Cipolletti en 1898, durante la construcción del puente ferroviario que une las dos provincias.

Una vez terminado el puente, en 1902, instaló un boliche que concentraba todo el comercio de la zona cordillerana. Comenzó además a recibir todo el suministro de muebles y materiales del Ministerio de Educación de la Nación: se encargaba de repartirlo en la zona y hasta la cordillera.

En 1903, al fundarse el pueblo, compró terrenos y construyó su casa y el negocio, donde continuó con su actividad de comerciante. Hemos narrado en escritos anteriores que el general Fernández Oro construyó el Hotel Argentino en la calle que llevaba su nombre: se inauguró para el centenario de la Revolución de Mayo de 1910 frente a la estación de Ferrocarril.

José lo amobló, compró vajilla y la totalidad de los bienes necesarios para el desarrollo de la actividad: se transformó en socio comercial de Fernández Oro. Ese edificio lamentablemente fue demolido hace unos cuantos años. En el hotel se realizaban festejos y eventos de la vida social del novel pueblo. En 1925, terminó la sociedad y José dejó la actividad; compró una chacra, a la que se fue a vivir. La emparejó, plantó alfalfa y luego frutales, y él y su familia vivieron allí por muchos años. La chacra estaba ubicada en la actual esquina de calle Naciones Unidas y Alem.

Una de las hijas de don José, Raquel Carlota, nació en Cipolletti. Al concluir la escuela primaria, se trasladó a Buenos Aires para cursar el magisterio en un colegio religioso. Ejerció su tarea en El Cholar, Vilú Mallín, Aluminé, Andacollo y en su ciudad, en La Falda, Allen, barrio Pichi Nahuel, Currilamuen: se jubiló como inspectora de la zona sur de la provincia de Río Negro. En Andacollo conoció a Carlos Roberto Raggio, nacido en Buenos Aires en 1920, con el que se casó en 1945.

Sus padres se llamaban Santiago Aureliano Raggio y Ángela Casilda Suárez. Carlos, maestro de gran trayectoria, había trabajado en la escuela de El Cholar, en la que, además, en 1942 fue director. Una vez casados, el matrimonio trabajó en Vilú Mallín Aluminé, Andacollo y se trasladó a Cipolletti, donde Carlos ejerció en la escuela 53. Fue director del colegio secundario Manuel Belgrano.

Tuvieron dos hijas: Norma Raquel y Mirta Inés (fallecida). Américo, hermano de Raquel, tío de Mirta, conocido por su sobrenombre Pachilo, desde muy chico mostró un gran interés por la música y distintos instrumentos: a los doce años le regalaron su primera acordeón verdulera y a partir de ahí comenzó una historia con la música que lo acompañó hasta sus últimos días. También aprendió acordeón a piano, bandoneón y en sus últimos años incorporó el piano y órgano. Su otro hobby fue la carpintería. En 1949 se casó con Dora Zulema García, hija de los inmigrantes españoles Laureano García y Candelaria García. De esa unión nacieron sus hijos Alfredo Jorge, Lidia Beatriz y José María. Varios nietos y bisnietos completan la historia.

En homenaje a don José, el municipio cipoleño denominó la plazoleta de los Pioneros que está en Alem, entre Naciones Unidas y Pastor Bowdler, con su nombre.

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Mirta Inés Raggio Delfino

Una de las descendientes de don José hizo honor a aquel compromiso con la honradez y el trabajo. Mirta nació en octubre de 1950 en Cipolletti. Se recibió de maestra normal nacional en 1968 en la escuela normal mixta de la misma ciudad. Entre 1969 y 1972 cursó el profesorado de historia en la Universidad del Neuquén, devenida en Universidad del Comahue. Cursó la licenciatura en 1974, que no llegó a terminar, como consigna en su legajo.

Podríamos resumir su vasto currículo así: en 1973 cursó la carrera de documentalista en Madrid, donde luego estudiaría Catalogación y Clasificación. Vuelve al país y estudia Fuentes de Información, Archivonomía, Nociones Generales de Archivología y su aplicación, además de Introducción a las Técnicas bibliotecarias en la UNCO. En General Roca, Antropología General. Arqueología americana en Madrid, además de Arte americano y prehispánico. Realizó numerosos cursos de la Dirección de Museos y Monumentos y Archivo Histórico del Neuquén, en Capital Federal. Dictó a su vez cursos de Metodología de Investigación aplicable a la Ciencia del folklore, de Nociones generales de Archivología y su aplicación práctica, de Procedimiento Administrativo en la etapa final del Documento. Fue Miembro Titular en la Comisión Homenaje 1983 al primer gobernador del territorio.

Reconocimientos: Medalla de oro a la mejor alumna promoción 1968 de la escuela normal mixta de Cipolletti.

Fue becada en España y en Italia, en la Universidad degli Studi di Siena y en la universidad italiana Per Stranieri de Perugia. Miembro de la Asociación Archivistica Argentina, fue también miembro de número de la Junta de Estudios Históricos de Neuquén y de Cipolletti. Organizó en la región distintos cursos y congresos de arqueología, congresos de historia rionegrina, entre tantos otros. Participó en numerosos congresos en las Jornadas de la Academia nacional de la Historia.

Publicó numerosos trabajos; escribió cuantiosos artículos periodísticos en diarios y revistas, participó en distintos programas radiales de emisoras cipoleñas y neuquinas.

Dictó variadas conferencias como La mujer mapuche en las comunidades del centro de la provincia del Neuquén.

Dio varios discursos sobre temas históricos o políticos. Fue miembro de entidades culturales y científicas.

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Los cargos que ejerció en su larga carrera:

Se inició como maestra suplente en la escuela N° 53 de Cipolletti y en la escuela 234. En el colegio secundario Manuel Belgrano fue profesora, bibliotecaria y preceptora, al igual que en la escuela normal mixta de Cipolletti. Fue secretaria técnica dependiente de la Subsecretaría de Cultura de Neuquén. Elaboró los Digestos Municipales.

Fue vicedirectora del colegio Padre José María Brentana de Cipolletti. Secretaria del departamento de Historia en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue, profesora de Formación Moral y Cívica en distintas escuelas secundarias, delegada del Fondo Nacional de las Artes, directora municipal de Cultura de San Martín de los Andes, organizadora y custodia de la biblioteca y archivo de manuscritos de don Juan Benigar, entre otras tantas tareas.

La Ley N° 1271 de marzo de 1981 creó la Dirección del Archivo histórico de la Provincia del Neuquén, dependiente de la Dirección Provincial de Cultura. Mirta fue secretaria técnica del Archivo y bibliotecaria de la Dirección de Museos y Archivo Histórico de Neuquén, y una de sus primeras directoras.

Nuestro agradecimiento al Archivo Histórico del Consejo Provincial de Educación que nos permite acceder a la documentación para poder relatar la vida y actuación de grandes educadores que trabajaron mucho para encaminar la enseñanza en estas tierras de la Norpatagonia. Agradecemos al Archivo Histórico Provincial por el material fotográfico.

Mirta Raggio se desempeñó en el CEDIE Centro Documentación e Información Educativa del Consejo Provincial de Educación de la Provincia del Neuquén, en el marco de sus 55 años de prolífica tarea- y de la que ella honró con sus enseñanzas y tarea.; agradecemos el aporte de material suministrado para esta publicación.

Hoy la honramos a Mirta por su labor, por pertenecer a una familia pionera cipoleña, por haber tenido el honor de cursar con ella el profesorado de historia en la Universidad, y por sobre todas las cosas, por ser una persona de bien.

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