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Fuentes hospitalarias informaron este lunes por la mañana que había salido su derivación a un centro privado de salud, pero sus familiares quisieron que permanezca en el hospital público.
Sin embargo, en el hospital no hay por el momento camas de terapia intensiva que estén desocupadas, por lo que el joven continúa internado en la guardia hasta nuevo aviso.
Su pronóstico arrojó una luz de esperanza en las últimas horas, y así también lo hizo saber su familia en las redes sociales donde amigos y conocidos piden cadenas de oración para su pronta recuperación.
El joven trabajador en un galpón de empaque, de 22 años, presentó una mejoría que ilusiona a su familia, pero a la vez temen por su vida si lo trasladan en este momento a otro centro asistencial.
"Nosotros tenemos que ver si están en condiciones de moverlo, no queremos que corra peligro si lo trasladan. Ese es nuestro miedo", expresó su tía Marisel, en diálogo con LMCipolletti.
Comentó también que la prioridad de su familia hoy es que se recupere. "Lo queremos con vida, haciendo los chistes y las bromas de siempre", indicó.
En las redes sociales su familia difundió la imagen de Matías internado para reclamar una vez más que reciba cuidados en una sala de terapia intensiva. "El hospital está haciendo lo que pueden para mantenerlo estable, pero el necesita cuidados más complejos. Por favor señora gobernadora, intendente de Cipolletti...pónganse en nuestro lugar estamos desesperados queremos que Matías siga con nosotros. No me lo dejen morir", expresó desesperada.
Matías es como un hijo para ellos, un joven con muchos proyectos. "Para todos nosotros sigue siendo un niño que vive con su mamá y su hermano, con muchos sueños por cumplir. Juega al fútbol, le encanta; y sueña con tener su familia propia", expresó su tía.
En la foto, Matías jugaba en las inferiores del club La Amistad, en la liga deportiva Confluencia.
Su tía reiteró su pedido de que se libere un lugar en la terapia intensiva del hospital local, en la medida de que haya otro paciente con quién pueda rotar su sobrino.
"Desde el ingreso hasta ahora, el paciente ha evolucionando favorablemente. Pero su condición sigue siendo crítica", advirtieron fuentes hospitalarias. Le juega a favor que sea joven.
La brutal agresión se desató el sábado por la madrugada en la céntrica plaza San Martín. Allí hubo una pelea con otros jóvenes, acudió la Policía y un efectivo reconocido como Franco Águila efectuó varios disparos, uno de los cuales lesionó a Matías en el pecho.
De acuerdo a la hipótesis fiscal, el antecedente previo fue otra discusión que se registró en el boliche Kapela, ubicada a pocos metros de la plaza donde ocurrió la agresión.
Una de las testigos advirtió que a la plaza llegó un móvil policial, dos uniformados se bajaron y uno de ellos disparó. Primero al aire y luego largó dos tiros más: uno a distancia y otro a quemarropa. Comentó también que al efectivo nadie lo estaba agrediendo. Aunque la defensa sostiene que sí.
En efecto, el defensor Diego Navarro sostiene que su imputado actuó en el ejercicio de su función. Relató que el uniformado intervino en un procedimiento de seguridad ante una trifulca y que “un gran número de personas” agredió a los policías. En esa secuencia, agregó, Águila hizo dos disparos disuasivos con munición de estruendo que no es letal.
Aseveró que el joven Vázquez se acercó hacia el arma y que “hubo un forcejeo”, cuando se efectuó el disparo y que, si bien el proyectil no es letal, a corta distancia provoca heridas.
La jueza Rita Lucía desestimó los argumentos de la defensa y resolvió imputar al uniformado, quien permanecerá detenido con prisión preventiva por seis meses.