Al contrario que el Año Nuevo tradicional de Occidente, que se inicia y festeja convencionalmente el 1º de enero, el Wiñoy Tripantu que celebrarán los mapuches la semana que viene es una festividad fundamental, relacionada con los ciclos de la naturaleza, que a esta altura del calendario se manifiesta con cambios en todo lo que existe, en el cielo, la tierra, las plantas, los animales y los humanos.
Claudio Puel, referente artístico y cultural de los pueblos originarios de la región, indicó que las familias mapuches se preparan para conmemorar la transformación cósmica anual y en muchos lugares de la región se organizan actividades a la orilla de ríos o en terrenos llanos o pampas, donde se concretan rituales ancestrales para agradecer a la Mapu, la tierra, y a la Wenü Mapu, el cielo, por las cosechas, la salud y lo que dejó el año que termina.
Las actividades se desarrollan entre el 21 y el 24 de junio, la primera en coincidencia con el solsticio de invierno y la segunda elegida para la celebración. El otoño, o Rimü, deja espacio al invierno, Pukem, y la vida y el universo cambian. Aparecen las estrellas Pléyades, o Gaw; hay animales que cambian de pelaje y en los árboles los brotes de hojas y flores muestran su vitalidad. El Newen, la fuerza de la tierra, deja sentir su poder transformador.
Puel destacó que este tiempo de renovación permite también un fortalecimiento de la humanidad y un sentir más profundo del mundo, ajeno a la superficialidad.
“En el Wiñoy Tripantu hay un conocimiento ancestral de los ciclos de la naturaleza. Nosotros le agradecemos a la Mapu y celebramos los cambios, la amistad y la familia. Todos pueden participar pero los huincas tienen que ser personas de buenas y no de malas intenciones”.Claudio Puel. Referente del arte mapuche