Como los canales de desagüe pluvial no se han limpiado todavía en forma exhaustiva, cualquier lluvia más o menos intensa, como las que están pronosticadas para este miércoles, puede provocar desbordes e inundaciones que se impone tratar de evitar. Pero el mantenimiento en buen estado de los cauces no es cuestión de unos pocos días, sino un proceso que lleva su buen tiempo y el uso de maquinaria y personal capacitado.
De allí que haya que cruzar los dedos o encomendarse al destino para que las próximas precipitaciones no generen inconvenientes, sobre todo, en los barrios y asentamientos más carenciados, que suelen ser los que sufren el impacto más directo de las inclemencias climáticas.
El martes entre los regantes de Cipolletti se hablaba con preocupación del retraso que existe en lo relacionado con la limpieza de los pluviales y aluvionales de la ciudad. Las tareas vienen siendo objeto de altibajos desde hace algunos años, porque no está claro quién debe hacerse cargo de su ejecución. Y las consecuencias son una gran incertidumbre por los perjuicios que pueden devenir si la basura acumulada y la vegetación acuática obstruyen el paso del agua.
Y lo peor es que, hoy por hoy, no hay tiempo para efectuar los trabajos de fondo que se necesitan y menos que menos porque la red de cauces de desagüe tiene casi 15 kilómetros de extensión. Se requiere, por eso, de decisión y previsión, lo que ha estado faltando, a la luz de cómo se presenta el panorama.
Además, junto con el cuidado de los canales, se necesita de campañas de concientización pública y de controles para impedir que mucha gente utilice los cursos como vertedero, en los que arrojar todo tipo de desperdicios, incluidos artefactos grandes como heladeras, neumáticos y otros objetos que pueden hacer de dique de las aguas y provocar su desbordamiento.
Reunión clave
En este contexto, se ha confirmado para el jueves, a las 9, en la Municipalidad, la reunión que se espera que zanje en forma definitiva el problema de quién es el responsable de las labores de limpieza. Al efecto, se aguarda la participación del titular del Departamento Provincial de Aguas, Fernando Curetti, del presidente del Consorcio de Regantes, Eduardo Artero, y del intendente Claudio Di Tella o algún funcionario que sea designado al efecto en su reemplazo.
Como los regantes sostienen que los pluviales ya no cumplen funciones para la producción, no tienen previsto asumir por su cuenta y cargo la ejecución de los trabajos. En el Municipio, al parecer, no hay interés en realizarlos en forma sistemática y continua por cuestiones presupuestarias. Por eso, no se descarta que tenga que ser el DPA el que termine por hacerse cargo, por lo menos, de los gastos. Con la plata disponible, sería el consorcio, el Municipio o una empresa contratada la que cumpliría con lo necesario.
Mientras, habrá que invocar a la suerte para que hoy, si llueve como se pronostica, no sea en cantidades descomunales y para que pluviales como el Curri Lamuel, cuya traza se extiende en el eje este-oeste al norte de la ciudad, no se desmadre, ya que es uno de los principales y de los más sucios. Pero si no es con las próximas lluvias, será en otras que sucedan más en el futuro, ya que no se está haciendo el mantenimiento a gran escala que corresponde.