El hombre que enfrentó un proceso por el salvaje crimen de Héctor Rafael Fernández en el barrio Villarino de esta ciudad cumplirá una pena de 15 años. El condenado, Francisco Britos, aceptó su culpabilidad por el hecho ocurrido el 17 de octubre de 2020 y, de inmediato, empezó a cumplir la pena.
De acuerdo a fuentes judiciales, las partes intervinientes llegaron a un acuerdo a la hora del debate y el acusado no opuso objeciones. El trámite abreviado se concretó hace poco más de una semana y, días atrás, el Ministerio Público Fiscal de Cipolletti y la defensa discutieron el monto de la pena. En este caso, también hubo coincidencia en que cumpla un castigo de 12 años de prisión efectiva y avanzar con una unificación con otra condena anterior.
Las partes comunicaron lo acordado al tribunal y, en el transcurso de esta semana, se llevará a cabo la homologación de la pena definitiva, que será de 15 años.
Britos permanece detenido desde los días posteriores al hecho acaecido en calle Venezuela al 1200, cuando Fernández fue atacado con varios disparos. Uno de los proyectiles le dio en la espalda y le provocó la muerte en plena calle. La víctima se movilizaba en una moto y alcanzó a recorrer herida un poco más de una cuadra pero finalmente cayó y quedó tendida en el piso.
El atacante fue identificado gracias al aporte de testigos y desde la fiscalía se ordenó su detención. En la formulación de cargos, le atribuyeron el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. A pesar de varios intentos de la defensa para que lo excarcelen, los jueces cipoleños confirmaron la preventiva y en esa situación llegó al juicio abreviado.
Britos no solo fue investigado en su momento por el homicidio de Fernández sino también por las heridas de bala sufridas por un niño de 12 años. El incidente se produjo casi en simultáneo con el ataque a Fernández y motivó la apertura de distintas pesquisas por parte de la fiscalía local para determinar el origen del disparo. El menor había resultado baleado cuando se encontraba en un domicilio particular y fue necesaria su internación de urgencia aunque evolucionó favorablemente.
El acusado contaba con antecedentes computables y se sospecha que el día del homicidio, mantuvo una disputa previa con la víctima aunque la situación no pasó a mayores.
Cumplía medida en su domicilio
Como ocurre con otros delincuentes, la fiscalía pudo comprobar que Francisco Britos estaba cumpliendo un régimen de prisión domiciliaria cuando atacó a Héctor Fernández. Más allá de la medida impuesta por la justicia, el acusado no tuvo mayores inconvenientes en protagonizar un nuevo hecho violento. Por este motivo, en la formulación de cargos, se reclamó que vaya a la cárcel.