La referente de los taxistas Liliana Villegas afirmó que el secretario de Fiscalización del Municipio, Cristian Blanco, “miente” al referir que él no le prohibió el ingreso a una reciente reunión de la comuna por el aumento de la tarifa, razón por la cual ella, en uso de sus derechos, seguirá adelante con su denuncia judicial contra el funcionario.
Se recordará que Villegas acusó recientemente a Blanco de protagonizar una situación de “violencia de género”, por cuanto le habría impedido participar en el mentado encuentro tarifario, en el que se contaban solamente varones, en un número que rondaba la decena.
Ante la circunstancia, radicó una denuncia en la Comisaría de la Familia y también en otra unidad policial. En la primera de las reparticiones, le informaron que se iba a dar intervención al Juzgado de Paz de Cipolletti.
Enterada del descargo público que hizo Blanco, la titular de la Asociación de Propietarios de Taxis cipoleña (Aptc) se mostró muy molesta por los dichos del funcionario. Entre otras razones, porque éste negó que hubiera dado la orden de no permitirle la entrada, cuando fue la propia secretaria del fiscalizador la que le transmitió que no podía participar.
Además, Villegas sostuvo que mientras ella procuraba que la dejaran pasar escuchó como el denunciado “vociferaba” palabras que no dejarían dudas de que no la quería en el encuentro, de lo cual habría además testigos que podrían explicitarlo.
Por lo demás, indicó que Blanco no puede argumentar a favor de sus puntos de vista el hecho de que en la ocasión hubiera estado presente Rubén Pérez, tesorero de Aptc. Ocurre que, según la dirigente, Pérez asistió sin haber sido invitado y solo fue a causa de su determinación y firme convicción que pudo formar parte del grupo asistente, ya que en la previa no había sido tomado en cuenta, como la propia denunciante.
A todo esto, a la titular de Aptc tampoco le agradó, para nada, que Blanco dijera que había llegado tarde. Enfatizó ella que su aparición personal fue en momentos en que estaba en pleno desarrollo la reunión por la tarifa, y lo sabe porque intercambió mensajes con uno de los presentes, en los que consta el horario de los puntos de vista que se transmitían uno y otra sobre el incremento del servicio.
La taxista no vacila en reafirmar que se está ante un caso de violencia de género, ya que ni siquiera se tuvo en cuenta el cupo femenino, cuando lo que estaba aconteciendo era una auténtica “paritaria” entre funcionarios y representantes del sector de los taxis y, por eso, no podía excluirse a una mujer.