Los vecinos de Costa Norte están cansados de la inseguridad y de la impunidad de conocidos delincuentes que los asaltan en las calles o desvalijan sus casas cuando se van a trabajar. Desesperados, siguen aguardando alguna respuesta concreta de las autoridades policiales, judiciales y municipales.
Desde hace un par de semanas, la modalidad elegida por los ladrones para entrar a las propiedades es la de arrojar piedras contra las ventanas o los techos y comprobar si hay ocupantes. Si ven que nadie sale al exterior, no dudan en atravesar el patio y apropiarse de los elementos de valor que hay afuera o directamente, revientan alguna puerta y se llevan televisores y otros artefactos electrónicos.
Como si fuera poco, en determinados horarios, las personas que se movilizan en bicicleta se transforman en el blanco preferido de los delincuentes, que las golpean y se apropian del indispensable vehículo. El miedo ante las represalias hace que las víctimas no denuncien los hechos aunque todos conocen a los delincuentes.
Ante este panorama, las familias se ilusionan con soluciones momentáneas como podría ser un puesto policial o el acompañamiento de un desconocido, para ellos, Consejo de Seguridad cipoleño. También quieren que un fiscal o juez se acerque y los asesore sobre qué hacer ante delincuentes que, en forma descarada, les exhiben a diario sus armas de fuego.
La situación no es nueva y desde el año pasado denuncian una especie de zona liberada para los atracos.