Cada vez más vecinos de la ciudad y la región recurren a la herramienta judicial de la menor cuantía para hacer valer sus derechos como consumidores y reclamar respuestas concretas a empresas que dilatan o directamente no les brindan una solución tras frustradas operaciones comerciales. Uno de los últimos trámites resueltos a favor de una cipoleña tuvo relación con la compra de una tablet. El artefacto nunca anduvo y estaba destinado a su hijo, por lo que la mujer comenzó un largo recorrido para lograr un resarcimiento.
En un fallo dictado por la jueza Gabriela Lapuente, se ordenó a una cadena de venta de electrodomésticos y a la empresa BGH a resarcir a la denunciante con $6500.
De acuerdo con lo informado por el Poder Judicial, el pedido de la clienta se inició luego de la compra de una tablet marca Positivo BGH. El artefacto nunca funcionó a pesar de que lo compró nuevo y luego lo llevó a un service. Finalmente, cuando había pasado un año desde la compra, le devolvieron el dinero.
Para poder realizar el reclamo, la mujer se acercó primero a la Oficina Municipal de Información al Consumidor, a la firma Garbarino y finalmente inició un proceso de menor cuantía ante el Juzgado de Paz de Cipolletti.
Lapuente analizó el reclamo y no dudó en condenar a las demandadas Garbarino y BGH a abonar $6500: $2500 en concepto de daño directo y $4000 por daño punitivo.
La magistrada remarcó que contempló “gastos de traslado, llamadas telefónicas y de fotocopias, aún no habiéndose adjuntado los comprobantes de los gastos propiamente dichos, es lógico y pertinente considerar que existieron” ya que la actora, para realizar los reclamos, tuvo que concurrir a la sucursal de la demandada Garbarino, luego a la Oficina Municipal de Información al Consumidor y finalmente hizo el reclamo y activó el proceso.