La impunidad del hombre, con domicilio en Cipolletti, llegó al punto de presentar un recurso de amparo ante la Justicia para asegurarse la prestación de servicios para sus allegados. "Pasó al Ipross montos siderales", explicó un compungido Gizzi, quien no para de lamentarse por el socio elegido.
El sospechoso del delito de estafas no parece ser un novato en este tipo de hechos y despliega una serie de contactos que, en algunos casos, le sirven para sostener sus "cuentos del tío". Entre sus antecedentes figura la creación de una ambiciosa empresa de ambulancias, que se frustró a tiempo gracias a la sagacidad de uno de sus socios ocasionales.
Gizzi tuvo oportunidad de conocer lo que estaba sucediendo no sólo por algunas sospechas del día a día sino por el Ipross, que le advirtió sobre las pretensiones de su socio. En este aspecto, la víctima de la
estafa reconoció la predisposición del titular de la obra social, Claudio Di Tella, quien le garantizó su colaboración para esclarecer el supuesto intento de estafa.
Frente a esta situación, Gizzi no dudó en poner fin a la sociedad y dar de baja a la empresa. Enseguida buscó la asistencia legal del abogado particular Claudio Romero y presentó una denuncia ante la fiscalía de turno. De manera paralela, decidió hacer público el incidente para evitar que otros caigan en manos del embaucador.
Una intimidación vía mensajes
Mientras continúa con el pago a médicos, enfermeros y otros profesionales que prestaron servicios a través de su extinguida empresa, Pablo Gizzi no ocultó su inquietud por mensajes de texto amenazantes de su ex socio, como "cuidá tu familia sana". El 16 de octubre dio de baja a Salud y Vida y según sus cálculos, por distintos pagos, deberá hacerse cargo de una suma superior a los $50.000.