El cálculo es difícil porque más del 80% tiene domicilio en Neuquén. Eso garantiza acceder a escuelas y clínicas en la capital provincial, entre otros servicios. Por eso, en el paraje hay sólo una escuela primaria y un secundario, que aún no tiene edificio propio.
Y el domicilio no es lo único que los ata a Neuquén. De lunes a viernes, a las 8 de la mañana, el puente de Las Perlas sostiene a una larga hilera de autos que van hacia la ciudad. Al atardecer, comienza el peregrinaje en sentido contrario.
A las espaldas del paraje, está el desierto. Eso explica que el único camino posible sea hacia territorio neuquino. Pero hay algo que en Neuquén escasea y en Las Perlas abunda: la tierra para vivir.
"Las Perlas está en constante proceso de crecimiento, estadísticamente es una familia por semana y quizás más", contó Néstor Padilla, colaborador de la delegación.
Hoy en el paraje ya no hay tierra gratis, como hubo en algún momento. Pero eso no impide que existan loteos pagos y que los barrios sigan creciendo.
"Este es un paraje que siempre tuvo una especie de invasión del lado neuquino, el desarrollo siempre fue por explosión demográfica", explicó Padilla. Indicó que, por eso, "hay gente que está acá desde el año `67 y algunos están llegando en este mismo momento, es un constante arribo de gente y estamos teniendo también mucha demanda de alquileres".
Para el colaborador e impulsor del proceso de municipalización en el que se encuentra el paraje junto al gobierno de Cipolletti, "entre las condiciones que hacen que el ciudadano quiera instalarse en Las Perlas, está todo lo que está sucediendo hoy con la construcción y las propiedades".
Neuquén ejerce su gravedad más allá del río. Recibe y devuelve. Pero el puente que une puede ser también ser una barrera que no deja avanzar. Al menos para Las Perlas, que necesita formalizar su crecimiento, documentarlo, para lograr las inversiones que llevan años en el olvido por su particular situación geográfica.
El lugar
La extensión del paraje cipoleño
Superficie
La comunidad está asentada dentro de un campo privado de 12 mil hectáreas de la firma Forestadora del Limay.
Loteos
El casco más viejo, de 33 hectáreas, se expropió en 1986 y hay otras 250 hectáreas en proceso de transferencia al fisco gracias a un acta que se firmó en 2010.