De igual forma, tanto la Caminera regional como Vialidad Nacional inspeccionaron la zona y prometieron que se realizarán obras en el corto plazo para no correr riesgos. Es que el agua de la tormenta dejó a la vista más de un metro de tierra bajo el pavimento, sin mayor sustento y expuesto a expandirse en caso de nuevas lluvias. Mientras tanto, la circulación vehicular se realizaría con control permanente de los efectivos policiales, quienes pidieron extremar el respeto de las velocidades máximas y la precaución en las maniobras de sobrepaso, ya que en varios tramos desaparecieron las banquinas.
El caudal de la tormenta se abrió paso por las distintas pendientes del recorrido de la 151, pero se amplió hacia el campo, por lo que la estructura no colapsó, algo que sí ha pasado varias veces en el Valle Medio, en la traza de la Ruta 22. Los automovilistas que pasaron por el lugar se sorprendieron con el tamaño de las grietas, que alcanzaron varios metros de ancho en distintos sectores, dando cuenta de la magnitud del temporal.
La ciudad
En la zona urbana de Catriel se vivió una situación similar a la de Cipolletti, con muchas calles inundadas por hora y acumulación de más de medio metro de agua en los barrios más complicados.