La importancia de sostener firme una meta personal
Un unipersonal que habla de los deseos de una artista, pero que en realidad toca en lo profundo de las ansias humanas, así podría resumirse la puesta “Las Penas Saben Nadar”, protagonizada por Alainne Pelletier, actriz cubana que llegó a Argentina hace un poco más de un año.
El espectáculo se presentará el próximo sábado a las 22, en La Caja Mágica, Roca 381, las entradas anticipadas tienen un valor de 20 pesos, el día de la función el precio es 25 pesos. Las entradas son numeradas, las reservas deben retirarse poco antes de cada función.
Su pasión por lo que hace se nota apenas comienza a hablar, Pelletier no ahorra palabras para convencer sobre el mensaje que subyace a su propuesta. Tampoco escatima términos para agradecer la bienvenida que le dio el público y la prensa a la hora de iniciar su camino actoral en nuestra patria.
La actriz lleva poco más de un año en Argentina, dejó Cuba, su tierra natal por amor, pero no dejó su vocación, y lo deja claro a la hora de presentar su obra.
“‘Las Penas Saben Nadar’ es autoría de Abelardo Estorino, dedicada a Adria Santana. Ambos son amigos míos”, presentó Pelletier. “Ella es una actriz fascinante, hoy es diva del cine y la televisión en Cuba”, agregó.
Volver al ruedo
“Cuando llegué acá traje varias obras, y quería hacerlas con varios espectáculos. Pero no era fácil coordinar. Entonces pensé: ‘mejor hago unipersonales hasta conocer bien como es acá’”, relató la actriz describiendo al mismo tiempo sus primeros pasos en el espectáculo local y el surgimiento de “Las Penas”.
Pelletier era consciente que estar en un país extraño significaba “empezar de cero”, por eso se abocó a encontrar esas historias que le permitieran explotar todo su potencial. Fue exactamente eso lo que encontró en la obra Estornio. “De los unipersonales, el que más me llegó fue “Las Penas Saben Nadar”. Quizás porque es muy cubano, porque está escrito a una actriz, y creo que todas las actrices –divas o no- hemos pasado por lo que narra”, detalló la protagonista.
La historia habla de la necesidad de ser reconocido, del anhelo “de vivir del talento”, aptitud que no sólo se manifiesta en lo artístico, aunque la puesta lo tome como eje.
Además, Pelletier se propone dejar como mensaje lo importante de seguir constantemente detrás de las metas propuestas, de no permitirse un “no puede” en el medio del camino.
La mirada del otro
Con la puesta, Pelletier se presentó con éxito en una sala de Neuquén, entre los espectadores se encontraba Jorge Onofri, cuya trayectoria es conocida en la zona. Entre la actriz y el director se trabó una amistad y la promesa que algún día La Caja sería el escenario de “Las Penas”.
Ese momento llegó, acompañado de un aditamento, Onofri se convirtió en una suerte de director del espectáculo. “Me dio una mano increíble”, sentenció Pelletier. “Llega un momento en que uno ya no se puede dirigir, porque no se puede ver. Y si lo logra, no se entrega como debe. Se hace importante la mirada de otro que te vaya indicando dónde ajustar”, afirmó.
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