Desde hace un tiempo, el Municipio le pone fichas a una campaña agresiva para prevenir y reducir la cantidad de accidentes de tránsito en el ejido urbano, colocando reductores de velocidad y cartelería informativa para los conductores.
Los últimos fueron dispuestos en calles como Dante Alighieri y Don Bosco, sobre la Ruta 65 y en Lisandro de la Torre, poco antes de la Ruta 22, donde el rápido conducir de los automovilistas, más de una vez, ha terminado en tragedia.
Desde la Dirección de Seguridad Vial calculan que colocaron más de 40 reductores de velocidad en distintos puntos de esta ciudad y continuarán con esa política en otras arterias críticas para el tránsito, como en Miguel Muñoz al fondo.
El titular del área, Enrique Sales, comentó: “Somos hijos del rigor y como conductores nos manejamos a gran velocidad, sin respetar prioridades de paso ni señales de tránsito. Así que el único obstáculo que nos resulta efectivo es el reductor de velocidad, y sumaremos también semáforos”.
Prueba de ello fueron los reductores de velocidad que colocaron en la Isla Jordán, donde los accidentes eran moneda corriente, con consecuencias muchas veces fatales. Sales asegura que los siniestros se redujeron prácticamente a cero gracias a los lomos de burro, las tachas reflectivas y la cartelería informativa que se colocó. La señalización adicional -agregó- “es importante porque de lo contrario un reductor puede ocasionar un accidente en lugar de prevenirlo”.
Diferentes tipos
Los reductores de velocidad que se están colocando son de dos clases diferentes: los de material asfáltico, que tienen una base de tres metros de ancho por 10 centímetros de alto, con una pendiente ascendente y descendente suave, en cuyo caso la velocidad máxima permitida es de 20 kilómetros; o limitadores plásticos de 90 centímetros de ancho por siete de alto, que permiten una máxima de 10 km.
“El propósito de todo esto es prevenir accidentes y creo que lo estamos logrando. En los últimos cuatro meses notamos que ha bajado la cantidad de siniestros en el radio urbano de manera considerable, sobre todo durante los fines de semana. Podemos decir que, más allá de daños materiales, no hemos tenido que lamentar víctimas y accidentes fatales”, sostuvo Sales.
“La prueba de que los reductores de velocidad funcionan está en el acceso a la Isla Jordán, donde todos los fines de semana levantábamos entre uno y dos cadáveres; desde que los colocamos a la fecha, no hemos tenido que lamentar ningún accidente fatal”, concluyó.
“Manejamos rápido, sin respetar prioridades de paso ni señales de tránsito. El único obstáculo efectivo es el reductor de velocidad. También sumaremos semáforos”. Enrique Sales. Director de Seguridad Vial de Cipolletti
Más medidas de seguridad en las calles
El director de Seguridad Vial de la Municipalidad de Cipolletti, Enrique Sales, destacó el buen resultado que están dando los lomos de burro en las calles de la ciudad. Además, adelantó que para completar las medidas de seguridad instalarán nuevos semáforos. En ese sentido informó que se prevé colocar dos en la calle Naciones Unidas, en los cruces con Venezuela y con Perú, porque se trata de zonas de un alto nivel de tránsito. Sales destacó, además, la colocación de canalizadores plásticos en Mariano Moreno y San Luis, los cuales evitan que los conductores invadan el otro carril. “Formamos a un grupo de operarios municipales que tiene su propio taller de Señalización Vial”, contó el funcionario. Pero aclaró que las medidas de seguridad en la vía pública no se detendrán allí, sino que seguirán evaluando y buscando soluciones.