Creer o reventar: la cantidad de multas de tránsito en esta ciudad bajó a la mitad. El dato surge de las estadísticas que maneja el Juzgado Municipal de Faltas, donde van a parar todas las contravenciones que labran los inspectores. Desde el 1º de enero al 7 de marzo, ingresaron 1557 actas contravencionales, mientras que en igual período del año pasado, los inspectores labraron 3075.
La responsable del juzgado, Sabiana Goicochea, vinculó la merma al trabajo de prevención y la apertura que fomentan desde que el inspector sale al encuentro del infractor en la calle. "Queremos cambiar la idea de que al Municipio sólo le interesa recaudar más dinero", indicó.
En ese marco, no es casual que den impulso a las actas de comprobación y que, en la actualidad, estas superen el número de contravenciones labradas. ¿En qué consisten? Según explicó Goicochea, el inspector hace un llamado de atención al vecino que está cometiendo la infracción, le explica que su conducta vial no es correcta, pero le perdona la falta y deja constancia de eso.
"Le da una oportunidad y le advierte que la próxima sí será infraccionado", sintetizó la funcionaria municipal.
Incluso Goicochea es partidaria de que los inspectores tengan cinco minutos de tolerancia cuando la situación lo requiere. Por caso, el conductor de un auto que estaciona en doble fija o en un lugar prohibido porque tiene que descender un paciente.
Para que el mensaje llegue bien, y el vecino esté más predispuesto, aun cuando a nadie le gusta ser apercibido, Goicochea comentó que se insiste en "el respeto, ante todo". Varias reuniones mantuvo ya con los inspectores para que la relación con el infractor sea lo más amigable posible, que comience por un saludo y se explique el motivo por el cual le están llamando la atención.
Esto, para generar conciencia y otra llegada, y a la vez evitar la desagradable experiencia, pero reiterada hasta el año pasado, de sufrir golpes, insultos y amenazas en la calle.
"Empecemos por respetarnos, ellos –los inspectores- cumplen una función sumamente importante", sostuvo la jueza de Faltas, quien agregó: "Ahora, necesitan estar capacitados para hacer prevención y no vivir asustados".
Además de insistir en la prevención y el buen trato con el vecino, la funcionaria atribuyó la merma al trabajo que realiza el Juzgado en su relación con otras áreas de gobierno para que capaciten a los inspectores.
Sin ir más lejos, comentó que mandó "un memo a todos los sectores para que los instruyan sobre cuestiones que hacen a su tarea, como relatar las circunstancias del hecho". La idea, según afirmó, es evitar la burocracia y los pases innecesarios, que conozcan bien la normativa vigente y sea revalorizado su trabajo.
Una vez que se labra la infracción y llega al Juzgado, comienza la maratónica tarea de las audiencias. "Hay que escuchar a la gente", remarcó; y aunque la mayoría se niega a aceptar el acta de infracción, recordó que el ciudadano siempre tiene la posibilidad de ejercer su derecho de defensa. Por eso es importante que acuda a la cita y haga su descargo.
Así, de la totalidad de las actas que ingresan al juzgado, algunas tienen sentencia condenatoria, pero otras terminan en sobreseimientos; y un porcentaje son nulas porque están mal hechas, por datos incompletos o erróneos en el acta.
El ranking
Estacionar en lugares prohibidos, en doble fila o sobre la vereda es la falta más recurrente entre los cipoleños. De la totalidad de actas labradas este año, 632 fueron por este motivo, lo que supera el 40% del total.
Le siguen los infractores que conducen sin los elementos de seguridad, con 192 actas, siendo un clásico la falta del casco en motociclistas. La tercera falta que más actas acopia (187) es estacionar frente a cocheras o sitios señalados como parada del transporte público.