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La biblioteca Rivadavia debe pagar $7595 de luz

La boleta fue el peor regalo para el 79º aniversario de la institución.

Flor de regalito recibió la Biblioteca Bernardino Rivadavia a pocos días de cumplir 79 años: $7595,42 de luz y otra boleta de locos que supera los $5000, por el consumo de gas del último período. “Es una locura, no vamos a pagar hasta que se aclare el panorama”, dijo ayer Franco Ávila Gross, el presidente de la institución civil, una de las más importantes en la Patagonia.

Él, como tantos vecinos, quiere saber antes si las resoluciones judiciales que retrotraen los valores a marzo de este año van a prosperar y el Estado nacional procederá con una refacturación masiva. “No somos los únicos, otras instituciones pasan por una situación similar”, sostuvo Franco.

“Es una locura, no vamos a pagar hasta que se aclare el panorama. No somos los únicos, otras instituciones pasan por una situación similar”. Franco Ávila Gross, presidente de la Biblioteca.

En diálogo con LM Cipolletti, contó que por el consumo de gas se dirigió hasta la delegación cipoleña de Camuzzi, donde solicitó que la institución pueda acceder a la tarifa social. Sin embargo, le informaron que tal beneficio se iba a dar de baja y tenía que esperar porque la tarifa iba a ser refacturada.

“La comunicación no es clara, ni del Estado ni de la Justicia, respecto de este tema”, sostuvo.

En cuanto a la boleta sideral que recibió por el consumo de energía eléctrica, dijo que todo es una incógnita, en medio de una generalizada incertidumbre que se dilata hace meses; y admitió que cada mes que pasa, se torna más difícil poder cumplir con los pagos, ya que la principal fuente de ingresos proviene del aporte de los socios y de un fondo que se deduce de la tasa municipal.

Franco comentó que el único aliciente que reciben para afrontar los gastos por servicios es un subsidio del gobierno provincial que cubre una parte de la factura de energía, aproximadamente $1500 pesos. “Si no, hubiésemos superado los $9000”, advirtió.

CIFRA. 5 bibliotecas populares funcionan en Cipolletti. Funcionan como asociaciones civiles sin fines de lucro y la sostienen sus socios. Vecinos del DVN y de Costa Norte también quieren avanzar con esta iniciativa.

Consideró que es “una locura” para instituciones civiles y organizaciones de bien público, como las bibliotecas populares, pagar estos valores, y concluyó que sería “lamentable” tener que sacar de un fondo planificado y destinado a la gestión para afrontar el pago de los servicios básicos (ver aparte).

En comparación con igual período del año pasado, dijo que las facturas de luz no superaban los 2 mil pesos y respecto del gas, la comparación es más descabellada. Imaginaban los números de las últimas boletas, por cuanto ya el mes pasado, la biblioteca recibió 5 mil pesos por el consumo de cada servicio.

“Algo así te corre el eje, totalmente. Pero tenemos fe que se reacomodará esta situación por el bien de todos los vecinos”, expresó Franco.

La biblioteca es una asociación civil sin fines de lucro y autónoma, que fue creada por una comisión ad honorem y se sostiene por el aporte de 50 pesos mensuales que realizan los 700 socios activos.

Junto con ello, se reciben subsidios de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) y los fondos solidarios que recauda la comuna en las facturas de las tasas municipales.

Comenzó como biblioteca escolar de la Escuela 53, luego se independizó y como biblioteca popular deambuló por varios edificios prestados hasta tener el suyo.

Más fondos

Piden actualizar el aporte voluntario

El presidente de la biblioteca popular Bernardino Rivadavia, Franco Ávila Gross, pidió que el Deliberante actualice la ordenanza que prevé un fondo para las bibliotecas populares, destinado a cubrir sus necesidades básicas. Advirtió que la norma venció y aún así todavía no está en la agenda de los concejales, pero urge que se trate. De acuerdo a la última actualización, de 2015, el aporte voluntario de 50 centavos y un peso, duplicó sus valores. Pero, para Franco, debería ser un porcentaje que varíe y sea proporcional al valor de la tasa municipal.