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Ingeniero Hilarión Furque y las aguas patagónicas

Testigo de la instalación de las primeras compuertas del Canal de los Milicos, canal que cruza la chacra de una reconocida familia asentada tempranamente: La Morena.

Las tierras patagónicas que ingresaron al mapa nacional luego de las expediciones militares del siglo XIX fueron producto de un proyecto realizado por la Generación del 80 que estaba rigiendo el país: la coyuntura hizo que se pusiera todo el empeño en el poblamiento de las diferentes zonas, para lo que era necesario tener tierras productivas y agua.

La primera información sobre el Canal de los Milicos –de acuerdo con Sr. Dehais-la brindó el comandante Guerrico al informarle a Winter: allí analizaron la posibilidad de que con pocos hombres se podía llevar la acequia al pueblo de General Roca. Por este motivo el presidente Roca contrató al ingeniero sanjuanino Hilarión Furque para que se abocase a la proyección del canal con la participación de peones agricultores sanjuaninos traídos por él, soldados colonos, presidiarios.

Se construyeron, con el tiempo, tres bocatomas sobre la margen izquierda del río Neuquén: partía de la Confluencia de los ríos Neuquén y Negro, atravesaba cincuenta kilómetros hasta llegar al viejo pueblo de General Roca. El canal tenía veinte metros de ancho y una longitud de cincuenta y cinco kilómetros. Llegaba hasta el pueblo viejo (Fisque Menuco), recorría estas tierras casi paralelo a la ruta 22. Su construcción se llevó a cabo por medio de palas de buey, rastrones, palas picos y azadones, bueyes y caballos.

Furque era un ingeniero sanjuanino casado con una sobrina segunda de Domingo Faustino Sarmiento, con la que tuvo cinco hijos. El teniente coronel Enrique Godoy lo tuvo como administrador de sus tierras en el Alto Valle, cuando el riego era el primer obstáculo a resolver en estas tierras. La única solución que encontraban: la construcción de un canal desde el río Neuquén hasta la Colonia Roca, cincuenta kilómetros con bocatoma en el Neuquén al norte de la Confluencia.

En aquellos tiempos el canal tuvo su primera bocatoma en la laguna que estaba frente a la segunda ubicación del fortín Primera División. Más adelante, por la inestabilidad del caudal del agua de la laguna se cambió al frente de una chacra de José Brierre, para lo que se construyó un nuevo tramo del canal. Este canal fue incorporado al sistema de riego del Alto Valle. El ministro de Obras Públicas de la segunda presidencia de Roca contrató al ingeniero César Cipolletti para hacer los estudios de irrigación de los ríos Neuquén, Limay, Negro y Colorado. La inundación de 1899 arruinó la bocatoma del Canal de los Milicos, el Fuerte Roca y la mayor parte de las edificaciones, por lo que la población de General Roca se trasladó a su actual emplazamiento.

Hilarión trajo viñedos y fundó la Sociedad Vinícola en Fuerte General Roca. Soñaba con un destino norpatagónico repleto de viñas. El canal tuvo problemas de funcionamiento y muchas quejas de los colonos. En 1890 se nombró una comisión para la administración del canal y, a partir de ahí, para la realización de obras complementarias. Hilarión Furque dejó la zona y se instaló en Catamarca, donde también realizó una prolífica labor. Su vida fue biografiada por el historiador Héctor Pérez Morando, que dijo que el objetivo de la obra de Hilarión era “Agua para la vida”: su presencia fue realmente el puntapié inicial para las obras de regadío que convirtieron a la región en un vergel.

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En una chacra de pioneros cipoleños situada cercana al puente carretero que une las ciudades de Cipolletti con Neuquén, la chacra La Morena, de la familia Amoruso, se advierte el paso del Canal de los Milicos por sus tierras privadas: allí están como fieles testigos las primeras compuertas del canal, que pertenecen a esa antigua familia cipoleña asentada tempranamente para trabajar la tierra y los frutales.

La familia compró las chacras a la familia Gabetti , dueños de “Papelera” Río Negro” y ampliaron la superficie para los cultivos.

El abuelo que dio origen a esta gran familia chacarera, don Félix Amoruso, en 1932 fue miembro de la Cooperativa de Viñateros Unidos, ubicada en calles Mariano Moreno y San Luis.

Hoy la bodega es dirigida por uno de sus nietos, Luciano Fernández que lleva adelante una importante tarea, de fuerte trabajo, para darle continuidad a la labor iniciada por su abuelo, tiene su cosecha de Pinot Noir, el vino se llama “Flor del Prado”.

El señor Dehais nos ha dejado esquemas que ha tomado de otros testigos como el padre Stefenelli, y plano de las tres bocatomas del canal entre 1883 y 1912.

Con el correr del tiempo, el Canal de los Milicos, del que rescatamos su historia y lo importante que fue para el desarrollo agropecuario y vitivinícola de la región, se ha contaminado, de acuerdo con relatos de vecinos.

No es solamente un canal, esas aguas, otrora límpidas, fueron pioneras para la irrigación de nuestro Alto Valle. Su estado actual debería servirnos de alerta no solo para buscar formas de sanearlo y mejorarlo sino para darnos cuenta de la importancia de cuidar todos nuestros canales y cursos de agua en general.