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Favorecidas por el viento, se expanden las humaredas del basural

La ciudad volvió a quedar cubierta por la contaminación que provocan los incendios del vertedero municipal. Por momentos fue irrespirable. Aún se espera la colaboración del Ejército.

Gran parte de la ciudad ha vuelto a verse cubierta de humo en los últimos días, a raíz de los incendios en el basural y los vientos que han soplado en dirección a la zona urbana, trayendo la contaminación incluso hasta la zona céntrica.

Mientras se espera el arribo de un contingente del Ejército que se abocará a eliminar la combustión de residuos en el vertedero, los cipoleños tendrán que seguir soportando los periódicos ingresos de humaredas y sus problemas contaminantes, sobre todo, para alérgicos y personas con dolencias en las vías respiratorias.

Según vecinos del barrio Santa Elena que habitan en las proximidades del basural, el fuego se intensificó el viernes y continuó, con menor intensidad, durante el sábado. Así las cosas, en la primera de ambas jornadas la intensidad del humo fue mayor y, a instancias del viento, la enorme columna se desplazó hacia el suroeste, es decir, hacia el corazón de Cipolletti.

Humo del basural 2.jpg

El sábado, en tanto, las llamas y el humo alcanzaron menores proporciones en el depósito de desechos y el viento fue algo más clemente para la mayoría de los cipoleños, aunque igual algunas oleadas muy porfiadas llegaron hasta sectores poblacionales no tan cercanos del vertedero.

El domingo, el fuego disminuyó y las humaredas empezaron a dar una tregua que, con el primer viento fuerte que avive las brasas de la basura, es posible que se rompa y gran parte de la ciudad vuelva a quedar a merced del azar del viento y la dirección en que se le antoje soplar.

Para los habitantes del barrio Santa Elena, que deben convivir casi a diario con las humaredas, prácticamente no hay tregua. El viento casi nunca se muestra complaciente con ellos, puesto que, haya o no alguna brisa o corriente, el humo tiende a desplazarse con mayor o menor velocidad por los alrededores y alcanza la parte habitada del sector.

A esta altura, la gente del lugar no solamente está cansada por la calima, como se llama el aire cargado con partículas, cenizas o polvo que afecta partes de la atmósfera. También están preocupados por los efectos para su salud.

En espera de una ayuda fundamental

Los pobladores de los alrededores del basural siguen esperando el arribo del contingente del Ejército cuya presencia gestionó el Municipio para apagar definitivamente el fuego crónico que existe en el vertedero. Parece ser la única carta a utilizar para enfrentar la situación. Se espera que con la maquinaria y los efectivos que traigan se terminen los focos ígneos de las acumulaciones de desperdicios. Según los habitantes, no hay otra alternativa porque hasta los bomberos habrían desistido ya de acudir al basural por lo difícil, complejo e inmenso del desafío que se plantea.