En la ciudad funcionan, al menos, cinco "casas de masajes"
Tres ellos se encuentran en el corazón del barrio San Pablo. Es probable que la tranquilidad del sector genere el efecto de discreción que pretenden quienes comandan este tipo de emprendimientos. Los otros están en el microcentro y en un plan de viviendas de los más antiguos.
Según un relevamiento por sitios de Internet y medios gráficos que aún publican avisos clasificados pese a la prohibición que estipuló Nación, también hay mujeres que trabajan a domicilio pero no son muchas por los riesgos que implica.
Seguridad y protección
“Es mejor estar en los privados por una cuestión de seguridad. Te quedás con la mitad de lo que se cobra y no tenés problemas con los clientes porque estás protegida”, contó una de las chicas, que con sólo 23 años ya tiene varios encima en la profesión.
“Dejé de trabajar en Neuquén porque acá es más tranquilo”, explicó la joven. La tarifa del servicio depende de cada mujer, pero ronda entre los 120 y 150 pesos la media hora.
Sin habilitación
A diferencia de otras ciudades de la región, la Municipalidad de Cipolletti tiene prohibida la habilitación de cabarets y wiskerías que funcionen como locales nocturnos en la ciudad.
Por la discreción con la que trabajan los “privados” no es tarea sencilla detectarlos, como sí se puede, por ejemplo, con aquellos kioscos o mercados que venden alcohol en la madrugada. Con frecuencia, son los propios vecinos quienes denuncian la situación en la comuna. Pero en el caso de los “PV”, como se les dice en la jerga, es más difícil que los pobladores del sector se den cuenta de la existencia.
La poca iluminación, la falta de comercios y la abandonada estación de trenes generaban un sitio ideal para quienes ejercían la prostitución.
El paisaje de esa arteria cambió vertiginosamente. La parquización, la Casa de la Música, la ciclovía, el Registro Civil, la instalación de varios restaurantes, El Andén, entre otros, generó un mayor movimiento en la zona que obligó a las trabajadoras sexuales a desecharlo como “parada”.
Además, cuando se inaugure el Centro de Espectáculos ese ingreso a la ciudad terminará de trasformarse en uno de los lugares de orgullo para los cipoleños.
Ante esta situación es que el comercio sexual años atrás se trasladó un tiempo a las calles Pacheco y Tres Arroyos, aunque no fue por mucho tiempo. Ahora, donde sí se observa una cantidad importante de trabajadoras sexuales es sobre la Ruta Nacional 22. En este caso, la gran mayoría son travestis que se ubican a la altura de Lisandro de la Torre y avenida Toschi.
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