En el museo siguen sin gas ni teléfono
En la sede de la entidad carecen de cosas tan elementales como son los teléfonos fijos y el acceso a Internet. Y pese a los esfuerzos de su escaso personal, no se puede tener el museo en condiciones para su disfrute. El frío intenso de estas jornadas convierte a las salas de exposición en auténticas heladeras, dificultando el trabajo y espantando visitantes. Lo único positivo en estos días ha sido la donación de algunas vitrinas por parte del paleontólogo Sebastián Apesteguía.
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