"No creo que el Municipio pueda afrontar los gastos", expresó el funcionario y no descartó que, a futuro, la balsa pueda ser utilizada como museo y para fines turísticos, aunque expresó que todavía no se adoptó la decisión pertinente.
Afirmó, además, que la terminación del puente de la Isla Jordán, que se concretaría en un mes o algo más, según lo anticipado por el gobernador Alberto Weretilneck, le quitará a la embarcación, que permanece en la actualidad en tierra, toda posibilidad de volver a ser puesta nuevamente en las aguas.
La salida de servicio se produjo el 4 de enero como consecuencia de un requerimiento de la Prefectura Naval Argentina para que se solucionen los problemas de filtración detectados y que podían resultar peligrosos para la seguridad.
Algún tiempo después, fue sacada del río y se la ubicó sobre maderos en tierra, cerca de la costa. A la vez, se empezó a buscar empresas interesadas en efectuar los trabajos, pero después de muchas semanas solamente se presentó la firma neuquina Metalúrgica San Jorge. El costo de las tareas y el gasto extra que demandaría el desarme y traslado a la vecina capital hicieron que el destino final de la barcaza sea el recuerdo.