En el café
CORTES Y MUCHO NERVIOSISMO
El recrudecimiento de los conflictos en el sector laboral de la fruticultura motiva a la reflexión a todo el mundo. Un año más, las protestas sorpreden por su intensidad y por acudir a formas de acción, como los cortes de rutas, que remiten más al contexto explosivo del país en 2001 que a la actualidad. La interrupción del tránsito en la zona de los puentes carreteros entre Cipolletti y Neuquén ocasiona enormes inconvenientes para muchos ciudadanos que deben transitar, sobre todo por cuestiones de trabajo, incluso más de una vez al día, entre una ciudad y la otra. Además, la concentración de vehículos pesados, algunos cargados con combustibles, en espacios reducidos, junto con el nerviosismo, la ansiedad y el sufrimiento que genera el calor, hacen temer de continuo por la posibilidad de accidentes. En este caso, de darse una desgracia, las consecuencias de la protesta gremial podrían derivar en problemas de todo tipo para muchos. Ver pasar por los puentes a mujeres a pie con bebes en los brazos, a personas con dificultades para caminar haciendo grandes extensiones, a ancianos sintiendo el rigor de las distancias y el clima, no resulta edificante en momentos en que las paritarias tienen plena vigencia.
LA VIOLENCIA, EL DOLOR
A los cipoleños también los inquieta mucho la violencia que se cobra alguna vida en forma muy frecuente. Ayer, un joven de 20 años fue asesinado. La víctima se viene a sumar a una larga y dolorosa lista de personas jóvenes muertas en hechos de sangre. En muchos casos, el alcohol y las riñas actúan como desencadentes. Terrible.







