El Arsat-2 se desplazó primero en una órbita de 250 kilómetros de perigeo -el punto más bajo-, hasta llegar a casi 36.000 de apogeo -el más alto-, cerca de donde se sitúa actualmente.
Así, el aparato se ubica como un transmisor en la punta de una elevadísima torre virtual, para irrigar su señal a un extenso territorio desde un punto fijo.
"Durante las cinco maniobras, todos los subsistemas de propulsión y autocontrol del satélite funcionaron correctamente", afirmaron desde la empresa nacional. El satélite se utilizará para transmisión de datos audiovisuales y para llevar internet a lugares recónditos donde aún no hay conexión.