La comuna procurará en lo inmediato contactarse con Romero, a quien se lo invitará formalmente a participar de la mesa, que tendrá características similares a la que se puso en marcha hace un tiempo para el Barrio Obrero B.
Tortoriello considera que la alternativa de expropiación que ayer le plantearon los ocupantes "es el último recurso" al que se podría ocurrir y que antes de llegar a esa instancia se deben agotar todas las posibilidades que ofrece el diálogo y la búsqueda de entendimientos.
Además, el Ejecutivo municipal tendrá que interiorizarse en detalle sobre los aspectos legales y técnicos que existen en relación con la toma, para lo que la palabra de Romero resulta indispensable.
El propietario cuenta en su haber con una orden de desalojo ratificada por las máximas instancias judiciales de la provincia. La medida no se ha concretado porque antes Municipio, Provincia y Nación deben mediar y buscar una solución pacífica, lo que nunca se ha llevado a la práctica.
Para los ocupantes, la reunión con intervención de Romero y de funcionarios de la comuna no es objetable, aunque no creen que el propietario pueda aportar nada nuevo. Incluso, ayer le informaron a Tortoriello que Romero sería poseedor de sólo un 20 por ciento del inmueble y que algunos de los demás habientes habrían fallecido por lo que existirían problemas sucesorios. Por ello, siguen pensando que la expropiación es la única salida.