El césped natural ya es historia
Esos siguen siendo los planes de los impulsores de la millonaria obra que acabará definitivamente con el césped natural, abriendo una nueva etapa en uno de los estadios más representativos del fútbol patagónico.
Con cierto retraso porque el paredón estaba derribado hace una semana, el jueves por la mañana llegaron las palas mecánicas para sacar por completo la gramilla.
Lo que vendrá después es un emparejamiento de la superficie, la colocación del calcáreo, una cinta asfáltica y en la última etapa el sintético para darle paso al levantamiento de los alambrados perimetrales que fueron quitados.
Además, el campo de juego será modificado en sus dimensiones, abandonando los 92 metros de largo por 72 de ancho para pasar a tener 96 por 71.
De esta manera, la tribuna popular que da espaldas al galpón de Kleppe perderá capacidad y con el tiempo se proyectará la obra para ganarle espacios a la cabecera opuesta con un tribuna alta, sobre la vereda, similar a lo que hizo Olimpo de Bahía Blanca hace un tiempo.
Estas modificaciones forman parte del proyecto presentado por el arquitecto Rimmele, que en sus planos incluía modificaciones en la zona de plateas que por el momento no se iniciarán.
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