El lunes por la tarde, Melina Moreira fue a la escuela como todos los días. Cerca de las 14, la niña se descompensó imprevistamente en el aula, cuando estaba con todos sus compañeritos de 4° grado de la Escuela 238 de General Roca.
Aunque el accionar de las autoridades del colegio fue rápido y se trasladó a la pequeña de apenas 10 años a un centro asistencial, ayer llegó la peor noticia: Melina tuvo un ACV y no pudieron salvarla.
Pero en medio de la profunda tristeza, la familia Moreira tuvo un gesto de grandeza y decidió donar los órganos de la nena. Alejandro, su papá, contó lo sucedido en diálogo con la emisora AM 740 La Carretera.
"Era irreversible, no se podía curar. El lunes evolucionó un poco a la noche, le pusieron un catéter para drenar el líquido y mejoró un poco. Se le pasó la anestesia y hasta se despertó, pero luego llegó la pediatra y nos confesó que Melina tenía muerte cerebral", relató el hombre.
"Nos explicaron como era paso a paso el tema de la donación de órganos. Lo charlamos con mi señora y toda la familia. Yo primero me había opuesto pero después me puse a pensar y dije que si. El día de mañana, por ahí me cruzo con esa persona que tiene un pulmoncito de mi bebé... voy a estar contentísimo", dijo emocionado Alejandro.
Ayer por la noche, personal de la Clínica Juan XXIII junto a CUCAI Río Negro, dispuso el operativo de ablación para poder trasladar en dos vuelos sanitarios los órganos de Melina.
"En mi familia somos cinco, Laura-mi mujer-, Meli, Bruno, Jonnhy y yo. Ahora seremos cuatro, pero parte de Melina va a seguir viviendo. Si a alguien le toca pasar por esto, le diría que donen los órganos, que alguien los va a saber aprovechar y van a salvar vidas. A Melina la despedimos, pero dentro de otras personas va a estar siempre", finalizó.
Despedida
Los restos de Melina Moreira serán velados hoy, en la sala de calle Villegas de esa localidad. Será despedida por sus familiares y toda la comunidad educativa de la Escuela 238.