Por un lado, los ediles tendrán que adherir mediante una ordenanza a la ley provincial que autoriza la donación de tierras y permite su incorporación al patrimonio de un Municipio, en este caso, el de Cipolletti.
A continuación, luego de contar con la normativa anterior, tendrán que sancionar la declaración de utilidad pública de la extensión incorporada, que pasará así a formar parte de la comuna, que podrá llevar adelante todas las iniciativas tendientes a la urbanización definitiva del poblado.
Para los perlenses, la de hoy se trata de una instancia fundamental porque permitirá conversar en términos francos y directos con los miembros del CD, para interiorizarlos sobre la urgencia con que se debe actuar para dar respuesta a las necesidades históricas de la comunidad ubicada a orillas del río Limay.
Para los perlenses, ya no quedan obstáculos legales ni burocráticos en Provincia para poder avanzar en la finalización del proceso regularizador. Merced a la intervención del gobernador Alberto Weretilneck y de varios legisladores, se pudo superar las últimas trabas que había producto de algunas deudas y requerimientos.
El trabajo que deberán efectuar los ediles permitirá la incorporación al Municipio de unas 250 hectáreas, que conforman la superficie donde se encuentran los muy dispersos 13 barrios perlenses.
La comuna podrá, a continuación, solicitar a Nación que cumpla con el compromiso de financiar la mensura de cada lote, con lo que la urbanización definitiva habrá comenzado.
Demasiado tiempo ha estado olvidada Las Perlas y demasiada paciencia han tenido sus habitantes hasta ahora.