El Concejo Deliberante aprobó ayer por mayoría el nuevo organigrama municipal, por el que tendrá, sin embargo, que seguir dando explicaciones, ya que los ediles no quedaron conformes con la fundamentación que proporcionó el Ejecutivo para la iniciativa.
La sesión de ayer sorprendió a más de uno por la celeridad con que se la convocó y se la llevó a la práctica. Inicialmente, se iba a hacer al mediodía pero después, por pedido de la oposición, se la pasó para las 18.
El nuevo organigrama, en lo esencial, determinó el desguace de la Secretaría de Fiscalización, cuyas funciones se repartirán en dos direcciones generales, una de Tránsito, Transporte y otras áreas más como Comercio, y la otra de Seguridad Vial. Por otro lado, la Secretaría de Economía y Hacienda incorporará más funciones, como las áreas de Recursos Humanos, Sueldos, Parque Industrial y la UDE.
Igualmente se verá fortalecida la cartera de Gobierno, de la que dependerá una Dirección General Territorial con una amplia competencia, ya que sumará áreas que estaban en órbita de Obras Públicas y abordará temas como el Distrito Vecinal, Barrial Colorado y los asentamientos irregulares.
La edil del FpV, María Eugenia Villarroel Sánchez, rechazó la iniciativa y dijo tener la impresión de que sus propios colegas oficialistas no estaban del todo de acuerdo con los cambios. Ello explicaría la iniciativa, surgida de los concejales Marisa Lazzaretti y Diego Rudi, de dar un plazo de 60 días al Ejecutivo para que aclare funciones y tareas de distintas reparticiones.
Villarroel Sánchez se mostró en desacuerdo con la “concentración de poder” en algunas carteras, y el fin de una dirección “tan querida” como la de la Tercera Edad, que fue dada de baja en la nueva Secretaría de Desarrollo Humano y Familia, que reemplazará a la actual Acción Social.
"Las idas y vueltas que tuvo el organigrama revelan que el oficialismo no tiene ni un proyecto ni una idea clara de lo que es gobernar”. María Eugenia Villarroel, edil del Frente para la Victoria