Gustavo Arroyo
arroyog@lmneuquen.com.ar
“Mis hijos se levantan todos los días temprano para trabajar en una fiambrería y hacer changas, y ahora se quedan sin nada”, recalcó Carolina, mamá de cinco hijos y vecina de las 1200 que sufrió un robo ayer a primera hora de la mañana, mientras toda la familia dormía. Con una o más barretas, una banda de delincuentes venció la resistencia del portón del garage y se apropió de dos motos, dos bicicletas y un fútbol. El hecho ocurrió a sólo una cuadra de la Subcomisaría 79ª.
Impotencia, rabia y desazón eran algunas de las sensaciones que se mezclaban ayer en el rostro de Carolina, quien charló con LM Cipolletti mientras sus familiares le consultaban si había aparecido algo de lo sustraído. “Que hagan un allanamiento porque, si no, todo es un viva la pepa. A la Titan (moto) la estaban vendiendo en la 2 de Febrero (toma) y a la Yamaha la vieron en Circunvalación”, precisó.
El hecho se habría producido cerca de las 8 y los ladrones –se supone que eran no menos de tres o cuatro– destruyeron un portón de chapa y unas barras de metal que lo protegían. Con total impunidad y frente a la calle Manuel Estrada, los delincuentes se apropiaron de una moto Honda Titan, una Yamaha de 110 centímetros cúbicos nueva, dos bicicletas todo terreno y una pelota de fútbol número 5. La familia de Carolina dormía y alrededor de las 8 se despertaron sobresaltados por la presencia policial, que fue alertada por un vecino sobre el portón destrozado.
Por las características del ilícito, Carolina consideró que “fue una desgracia con suerte”, debido a que no se despertaron y no tuvieron que cruzarse con los ladrones que, evidentemente, estaban dispuestos a todo. Ningún testigo ofreció detalles concretos sobre los autores del hecho, y las sospechas se reducían a un delincuente que vive en las cercanías.
Más allá de lo sucedido ayer, el barrio se encontraba tranquilo, destacó la damnificada, aunque agregó que ellos siempre toman previsiones de no dejar nada en el patio y a partir de las 21 se encierran en su vivienda. Muy desalentada, reiteró: “Nos dejaron sin nada, esto te da mucha impotencia.
El robo tuvo lugar en calle Manuel Estrada, muy cerca de la intersección con Homero Manzi. A una cuadra se encuentra la sede policial de la Unidad 79ª.
Las víctimas no escucharon nada y recién se enteraron del robo cuando la Policía llegó a la casa.
Hay temor por nuevos hechos y otro ataque a la familia
La familia de Carolina está integrada por trabajadores. Su esposo es empleado municipal y sus hijos se abren camino también estudiando y con muchas expectativas de progresar, aunque hechos como los de ayer empiezan a desalentarlos y a preocuparlos ante la posibilidad de que en otra oportunidad los ladrones busquen meterse en la casa. “Tengo tres nenes chicos y es un riesgo vivir así”, enfatizó la vecina de las 1200.
Por otro lado, dijo que sus hijos más grandes hacen un esfuerzo enorme para estudiar y trabajar y, por ejemplo, el varón, de 23 años, está esperando su primer hijo. En tanto, su hermana, de 19, se encuentra todavía pagando en cuotas su moto nueva.
Tras el robo, vecinos de distintos barrios se hicieron eco del pedido de información y muchos aseguraron que las motos ya estaban siendo ofrecidas a través de las redes sociales.