Desgraciada coincidencia, por un apellido
La sentencia fue a raíz de un episodio ocurrido en marzo de 2007, oportunidad en la que el mencionado sujeto realizó acciones deleznables contra una mujer. Según reza la resolución judicial, «el propio imputado admitió luego su culpabilidad y aceptó el requerimiento de pena postulado por la Fiscalía».
Además, la sentencia señalaba que el citado individuo debía «fijar residencia y concurrir trimestralmente al Tribunal (o Juzgado de Paz) y realizar un tratamiento psicológico, abstenerse de relacionarse con la que resultara víctima y de usar estupefacientes o de abusar de bebidas alcohólicas».
Hasta ahí la síntesis de la información que este diario publicó el martes 9.
Sin embargo, este hecho –lamentablemente- relacionó al citado Marcos Klein con otra persona de igual apellido y muy parecido nombre, que en rigor de verdad nada tiene que ver con el condenado por abuso, tampoco lo liga parentesco alguno y se destaca por una reputación diametralmente opuesta con aquel.
Estamos haciendo referencia concreta a Marco (sin s) Antonio Klein, hijo de una honorable familia que hace casi medio siglo vive en Cipolletti y que jamás se vio involucrado en un hecho judicial como el mencionado al comienzo.
Ayer, Francisco Klein y su esposa, padres de Marco Antonio, estuvieron en esta redacción para aclarar una situación que, por desgracia, los roza por la coincidencia de apellido. «No tenemos nada que ver con Marcos Klein; no hay lazo familiar que nos vincule. Es el mismo apellido pero dos personas muy distintas. ¡Pero su nombre es muy parecido al de nuestro hijo», dijeron con asombro.
La preocupación de la familia es admisible y hasta justificada. Por el buen nombre, el honor y el respeto que aseguran tener de toda la comunidad.
Para abonar la absoluta falta de vinculación entre un Klein (el condenado) y el otro Kein (Marco Antonio), sirva como mejor demostración que éste es un joven profesor de Educación Física en Cipolletti, con amplia y fructífera experiencia y, además, se encuentra fuera del país, justamente por cuestiones laborales. Un detalle, este último, que lo desvincula aún más del caso que trató la Justicia.
Todo por obra de una coincidencia muy desgraciada, sin duda.
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