Las trabajadoras que llevan a cabo la limpieza de las calles cipoleñas están realizando un gran despliegue y en las últimas horas se generó una historia muy particular, que había arrancado con la presunción de un nuevo robo de un carro donde se colocan las bolsas de residuos y que, en realidad, había sido trasladado por las fuerzas de seguridad hasta una comisaría para evitar justamente que se lo llevaran delincuentes.
Ocurrió en Kennedy y San Martín y, según fuentes policiales, se derivó de un llamado de una vecina que vio el carro supuestamente abandonado y alertó a un patrullero. Como no había ninguna persona a la vista, los agentes subieron la herramienta de trabajo y la trasladaron a la Comisaría Cuarta.
Luego, la trabajadora, que barría en una zona alejada, se acercó hasta donde había dejado el carro y no lo encontró, y por eso creyó que se lo habían robado, explicaron las fuentes.
Tanto la dueña del carro como sus compañeras se indignaron y se movilizaron para recuperar el equipo de trabajo. Finalmente, al comunicárselo a la Policía, confirmaron que el carro de hierro estaba en buenas manos y a disposición de la barrendera.
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