El torneo Integración que reúne a los mejores equipos de la zona tuvo como campeón a Marabunta en el hockey sobre césped femenino. La Hormiga se consagró tras ganarle la final a Independiente 1 a 0 en una final muy cerrada.
"El Integración lo empezamos con muchas ganas, es un torneo que nos gusta jugar, nos medimos con equipos de Neuquén que siempre salen lindos partidos. Hay más pica que en los partidos en la zona de Río Negro. Tuvimos un torneo impecable, con jugadoras que se fueron y vinieron, pero siempre manteniéndonos arriba, siempre estuvimos punteras en la tabla con muchos goles a favor. Se nos dieron los resultados que queríamos y en la final con Independiente se dio lo que esperábamos los dos equipos. Nos conocemos mucho, nos queremos con muchas jugadoras pero adentro de la cancha es 'que gane el mejor'. Fue muy parejo con el gol en el primer cuarto y así se mantuvo hasta el final, con varios córners en contra en los últimos minutos. Pero para mi siempre el partido tiró para nuestro lado el partido. Nos alegra porque terminamos el año de la mejor forma", relató Julia Ginestar, la capitana de Marabunta, en diálogo con LM Cipolletti.
El camino no fue fácil porque el equipo trabajó mucho y al comienzo no sacó los resultados que esperaban. "Fue un año eterno, empezamos muy temprano, en enero. Nuestro Regional fue en abril así que tuvimos que arrancar antes. Tuvimos muchos cambios, jugadoras que se van a estudiar y había que acomodar a otras. Este año empezamos con gimnasio, que en otros años flaqueábamos en eso. En el Regional no fueron los resultados que queríamos, perdimos la final con Pico 1 a 0 en el último minuto y eso nos tiró bastante abajo. No clasificamos a la liga pero después salió que se podía clasificar a través del Rionegrino y lo ganamos, pero después nos enteramos que no", describió.
Llevar adelante un grupo siendo una de las referentes del plantel no es sencillo, teniendo en cuenta que en el deporte amateur todas las jugadoras tienen sus actividades aparte. Además, Ginestar se encuentra en el epílogo de su carrera. "Para mi son años que son difíciles porque siempre parece el último pero no puedo tomar la decisión del retiro. Deportivamente todavía estoy, pero también tengo en la cabeza que hay que dejar lugar para las generaciones que vienen. Acá en la zona quedan vacíos importantes en algunos puestos cuando nos vamos a estudiar. Es difícil preparar gente de un año para otro, son generaciones que quieren cosas distintas a nosotras. En mi caso soy la jugadora más grande, ya tengo hijos, y me relaciono con jugadores mucho más chicas que yo, las amo y las banco a morir pero muchas veces cuesta coincidir en la responsabilidad, la forma de ver las cosas. Siempre está bueno que haya gente con una cabeza distinta, pero también es complicado saber manejarla y transmitir", confesó.
Son más de tres décadas practicando el deporte, que a esta altura para Julia es un estilo de vida y una forma de sentir. "Para mi el hockey es mi cable a tierra. Siempre me gusta competir, el día que no tenga esto de la competencia sana voy a tener que canalizar mis emociones por otro lado. Siempre es lindo ganar y de perder se aprende mucho más. Desde lo personal es un año complicado, pero feliz por los resultados del equipo, la unión de Marabunta donde todas tiramos para el mismo lado. En eso quedo totalmente feliz", subrayó.
Una historia como la de Ginestar se explica también a través de los más cercanos. Siempre ligada a los afectos, sus decisiones deportivas siempre tuvieron que ver con el sentimiento. "En cuanto a familia y hockey, si no van de la mano, no podría llevar a cabo las dos cosas. Arranqué a los 8 años y no frené nunca, solo para los dos embarazos. Me fui a estudiar kinesiología a Córdoba y lo primero que hice fue llegar y buscar un club. Para mi fue muy importante jugar en Universidad de Córdoba, al principio aspiraba a más pero me hice un grupo de amigas que hizo que los años de la facultad fueran hermosos y que me permitió disfrutar del hockey de la misma forma que en cualquier nivel", comentó.
"Cuando tomé la decisión de venirme lo hice en pareja al Valle y en el club estaba mi entrenador, Pedro Zayas. Siempre fue mi lugar y no me costó adaptarme, volver fue lo más lindo. Por eso le debo mucho y cuesta más retirarse", agregó sobre la decisión que todavía no tiene fecha. "En cuanto al tiempo es mucho lo que uno le dedica y a mi edad le tengo que dedicar más todavía, porque si no empiezo la pretemporada en enero o me rompo, o no llego o me pasan por arriba las más chicas. Para poder disfrutarlo hay que dedicarle tiempo", manifestó en ese sentido.
Julia tiene a su hija, su hijo y su pareja como compañeros del día a día. Hacer convivir familia con deporte no es para nada sencillo y esa es una de sus grandes satisfacciones. Entrena tres veces por semana y ya es parte de su rutina familiar.
A la mayoría de los torneos va con toda su familia. "He tenido varios viajes y al único que fui sola fue a Santiago del Estero. A los Regionales voy con toda la familia. Nos ha tocado jugar en La Pampa, mi marido es de ahí, así que es un finde de disfrute total con familia y deporte. Sin esa ayuda no se puede con todo, no lo podría haber logrado", agradece Julia.
El deporte suele transferirse a través de las generaciones y así le ocurre a la capitana de las campeonas: "Mi hija más chica empezó hockey, a pesar de que nunca quisimos que siga nuestros pasos si no es por elección propia. Empezó y se enganchó. Viajamos con ella, la acompañamos en el minihockey. Hicieron tanto por mi que ahora creo que se los debo, así que seguimos viajando", finalizó.