Locos por el fútbol. Desde Gerva y familia a una popular cuenta de X, algunos cipoleños que en silencio festejaron en vivo la histórica clasificación a la final. ¿Conocés otro?
No es la primera locura que Gerva Amaolo -y por arrastre su familia- realiza por fútbol ni será la última, claro. Cabe recordar que en 2019, por ejemplo, este fana pasó su luna de miel en Brasil alentando a la selección argentina en la Copa América de ese año.
Ahora su incondicional esposa Ximena volvió a ser cómplice de la nueva aventura de tablón. Estuvieron en condición de infiltrados en el partido revancha de la semifinal del Federal A en Mar del Plata, que culminó con la histórica clasificación de Cipolletti a la gran definición del campeonato.
Como el trascendental encuentro coincidía con el Día de la Madre, "también llevé a mi mamá, aunque para no exponerla no fue al estadio. Así que comimos mariscos en el puerto, paseamos por Mardel con ella y luego nos fuimos con Xime a la cancha", confiesa a LM Cipolletti desde Buenos Aires, donde esta radicado el también hincha de Boca.
Que accedió a contar en primera persona una experiencia exitante, llena de adrenalina, pasión y por supuestos riesgos ya que al jugarse solo con público local asumieron la compleja misión de pasar desaparcibidos ante la multitud de Alvarado en plena popular local del mítico José María Minella.
"El finde anterior había estado viendo el partido en La Visera. Fue una locura todo lo que pasó, las expulsiones, el gol sobre el final. Yo vivo en Capital Federal pero sigo siendo socio e hincha de toda la vida de Cipo. Como se jugaba en Mar del Plata y con la importancia del partido, vi la manera de viajar. Había opciones de pasar con la comisitiva, pero al terminar el partido tenía que volverme pronto porque el lunes trabajaba en Buenos Aires y a la delegación visitante la retenían un poco", repasa la inusual vivencia.
Luego sí detalla cómo se infiltraron en una cabecera colmada de gente del Torito de Mar del Plata. "El club -por Cipo- siempre se portó de 10 pero nos aclaró que no había público neutral. Así que fuimos y nos metimos en la sede de Alvarado de incógnitos. Sé que había varios más de los nuestros. Compramos las entradas e ingresamos al estadio sin nada que nos identifiquen como hinchas de Cipo, tuvimos que quitar las calcomanías de los celulares, los llaveros. Así nos metimos en la tribuna de ellos", comparte una de esas anécdotas de cancha que en su vida olvidará.
"Estuvimos tranquilos, lo vimos bien... Es raro porque no podés cantar por Cipo ni aplaudir, por Alvarado menos y las canciones aparte no las sabíamos... Hay que pasar de incógnito".
Para colmo, en la previa sumaron un obstáculo imprevisto que complicó aún más todo: "El estadio es enorme, le erramos la entrada, llegamos con lo justo".
Pero semejante movida tuvo su recompensa. "Salió todo perfecto, vimos el partido, pudimos clasificar. Fuimos de civil, con camperas normales, llovía, hacía frío. No pasó nada y salimos contentos. Una hermosa experiencia", celebran.
El viaje soñado contó, incluso, con un casual encuentro con el plantel albinegro. "El sábado estabamos paseando por la peatonal y pasó el micro del club Cipolletti. Saludé a algunos jugadores que son amigos, luego estuve en el hotel también un rato. Ya había clima raro, pasaron algunos hinchas de Alvarado e insultaron a los nuestros. A la noche fueron a tirar fuegos artificiales para cortarles el descanso, no les alcanzó", culmina con una sonrisa este audaz fana. Gerva y Xime, los dos a la final junto a Cipo -sin olvidar a esa madre que pasó un Feliz Día en La Feliz-.
Se hace llamar Soldado de Crespo (@CJCipolletti) y es muy seguida por los hinchas de Cipo. Antes y después del partido con Alvarado dio señales y evidencias de estar en "la feliz". Y hasta recibió felicitaciones de los simpatizantes de otros equipos por su valentía. ¿Alguno más que haya estado?