El zapalino volvió a participar tras varias fechas sin tener minutos y fue clave con el tanto de la victoria.
Ir a la cancha tiene sentido porque siempre existe la chance de ver un partido como el de este miércoles. Cipo cortó la semana con una victoria agónica sobre Argentino de Monte Maíz y, tanto su gente como los espectadores del fútbol regional que pisaron la visera, se llevaron buenas sensaciones. El trámite del partido y el gol sobre el final de Fernando Pettinerolli fue emoción pura.
La superioridad de Cipo fue abrumadora, pero la pelota no quería entrar. Más de doce chances claras, tres tiros en el travesaño, salvadas milagrosas y jugadas insólitas parecían presagiar un empate con sabor a derrota.
Sin embargo, apareció un jugador que hace tiempo no tenía minutos, pero nunca deja de intentar. Tras la jugada entre Maxi López y Andrés Almirón, el arquero Bonet dio un rebote hacia el medio y allí Pettineroli la mandó a guardar de cabeza.
"Estaba ahí para lo que me necesiten, creo que el equipo está muy bien. Estamos todos para ingresar de titular, de suplente, o acompañar de afuera. Creo que se nota que hay un grupo humano increíble y de eso se trata, de estar para cuando me necesiten y ayudar", declaró el "Rayo" apenas terminado el partido.
El zapalino aprovechó su chance después de siete partidos sin jugar y destacó la importancia del grupo que integra.
"Ayuda muchísimo, tengo unos compañeros increíbles que me dan una mano para seguir estando con muchas ganas. Es increíble poder estar viviendo esto y el momento en que estamos, peleando arriba y es un envión muy grande", agregó.
La mentalidad del plantel y el estilo del cuerpo técnico se congenian. Este Cipo no tiene estrellas, pero es un equipo afianzado que va al frente.
"Un grupo unido lo hace mucho más fácil y por eso estamos acá disfrutando y metiéndole. Los que están adentro, los de afuera, estamos todos para lo mismo y ahora a seguir por este camino. Tenemos que seguir haciendo esto, yendo para adelante. El equipo está para grandes cosas", indicó Fernando.
En su carrera, el surgido en Don Bosco de Zapala siempre llevó el gol en la sangre. Gritó muchos jugando para el Barrio, pero no dejó de anotar cuando lo pusieron como volante por afuera en las últimas temporadas.
"Pude estar ahí para empujarla, muy contento porque este grupo se lo merece, mis compañeros que me apoyan todos los días. Va para ellos y para mi familia que siempre está", insistió.
Para Enríquez es una gran noticia que el plantel tenga variantes, porque es sabido que en el fútbol no alcanza con once. Durante el mercado de pases, Cipo perdió a Federico Acevedo y Sebastián Jeldres, dos integrantes clave de la ofensiva por diferentes motivos. Por ahora ha sabido suplir esas bajas con fútbol, actitud y buscando hasta el final.
Lo que viene en la temporada dirá si con esto le alcanza para seguir cumpliendo objetivos. El más próximo es entrar a la Copa Argentina del año que viene, a donde clasificarán los primeros cinco del grupo.