Cipo y su historia en finales, recuerdos que toman vida

El Albinegro enfrentará a San Martín de Formosa el próximo domingo en una nueva instancia decisiva en su rica historia.

Alegrías y tristezas, la historia de Cipo en finales por el ascenso.

Cipo jugará su tercera final para ascender a la segunda categoría del fútbol argentino. La primera se la ganó a Independiente de Neuquén hace 40 años, y la segunda la perdió contra Juventud Antoniana hace 30.

En junio de 1986, la AFA armó el Torneo Nacional B, que por primera vez dio plaza fija a los clubes del interior del país. La inauguró designando a los diez mejores ubicados de la Primera B, y diez clubes estratégicamente señalados de las provincias argentinas. En nuestra región, dispuso una plaza a definir entre la Liga Deportiva Confluencia y la Liga de Fútbol de Neuquén.

Lifune hizo jugar un cuadrangular que ganó Independiente. Del otro lado del puente solo hubo una votación entre delegados, eligieron a Cipolletti por ser el club más exitoso de la Confluencia.

Clásico histórico

Mientras se disputaba el Mundial de México 86, el albinegro y el rojo neuquino jugaron una final que marcó para siempre la historia de ambos. Aprovecharon el parate del fútbol argentino para contratar a algunos jugadores de Primera, y también se repartieron lo mejor del plantel de Alianza de Cutral Co: El Bambi Flores y el Ruso Strak volvieron a Cipo, y Miguel Angel Díaz firmó para el rojo.

La primera contienda fue en La Caldera, el desaparecido estadio del rojo en el centro neuquino, donde el local se impuso por 2 a 1. En la revancha en La Visera, Independiente estaba consiguiendo un empate que lo clasificaba al Nacional B, pero ganó Cipolletti con un penal sobre la hora. La serie se estiró a un tercer partido que se disputó en Roca.

En reducto enemigo, el albinegro ganó 3 a 0, clasificó al primer Nacional B de la historia, y marcó una época manteniéndose cinco años en esa categoría. Se festejó con euforia como las clasificaciones a los viejos Nacionales, pero en ese momento no se tomó magnitud del quiebre histórico positivo que significó esa final para Cipolletti.

Si ganaba Independiente, iban los neuquinos al Nacional B y Cipo remaba desde su liga local por muchos años. Sucedió lo contrario. ¿Qué hubiese pasado con los clubes si era al revés? Imposible saberlo.

Esa maldita final

Si la final de 1986 contra el rojo fue un hito positivo para la historia albinegra, diez años después pasó todo lo contrario. Cipolletti enfrentó a Juventud Antoniana en la final del Torneo Argentino A.

Empató en Salta y preparó la fiesta en La Visera. El estadio se llenó horas antes del partido, y el albinegro perdió en su cancha por primera vez en el año.

“Cipolletti descendió a las hogueras de la vergüenza”, sepultó la prestigiosa revista El Gráfico, no por el resultado deportivo sino por una invasión de los hinchas al campo de juego que terminó en batalla campal. El estadio fue tierra de nadie al terminar el partido y pudo ser una tragedia. De milagro no hubo heridos de gravedad, pero se perdieron centenares de hinchas que decidieron no ir más a la cancha.

La AFA reestructuró el Nacional B y decidió invitar a Cipolletti, que siempre quedaba en las puertas del ascenso. Pero no atenuó el golpe de la final violenta, bajó el entusiasmo de los hinchas tras la barbarie a pesar del ascenso de categoría.

Otras finales que confunden

Las únicas finales por el ascenso al Nacional fueron en años terminados en seis: 1986, 1996 y 2026. Antes del partido contra Juventud Antoniana hubo instancias decisivas importantes en las que cayó el albinegro, pero no eran finales de torneo.

Cipolletti descendió del Nacional B en el 2001 y ahora, 25 años después, por primera vez jugará una final para volver. En 2003 el albinegro llegó a la final del Torneo Apertura del Argentino A, le ganó 3 a 1 en La Visera a Racing de Córdoba, alineado con ex jugadores de Primera y hasta de selección, como el Diablo Monserrat. En la revancha ganó Racing 3 a 0 y se adjudicó el torneo. Pero esa final no daba un ascenso, sino la posibilidad de enfrentar al campeón del Clausura 2004 en la verdadera Final.

En 2006, —sí, otro año terminado en seis— Cipolletti le ganó a Racing de Olavarría una final importantísima en La Visera, y consiguió el ascenso al Torneo Argentino A. Había descendido un año atrás. El albinegro terminó primero de 48 equipos, entre los que estaban Central Córdoba de Santiago del Estero, Patronato de Paraná y otros tantos que ahora militan en Primera y Nacional B, algunos ya tenían billetera gorda. Y Cipolletti ganó el torneo de punta a punta con jugadores locales, y con un presupuesto inferior a sus vecinos de Roca y Neuquén.

Había 20 equipos en Primera y Nacional B, y 24 en el Argentino A. Teniendo en cuenta que hoy son 68 sumando Primera y Nacional B, aquel Argentino B que ganó Cipolletti tuvo similar jerarquía que el actual Federal A. Pero el fútbol argentino era distinto y no fue un ascenso al Nacional.

El albinegro llegó a instancias finales por el ascenso en 2007, 2008 y 2009, donde se adjudicó el Torneo Apertura. Y en 2010 disputó una semifinal contra Patronato que marcó el fin de una era grandiosa. Recién en 2017, Cipo llegó a otra semifinal y la perdió por penales contra Gimnasia de Mendoza.

Este domingo, el Capataz de la Patagonia por fin jugará la final que generaciones de hinchas esperan, y sueñan desde hace tres décadas.