Dos delincuentes novatos intentaron robar en una casa del barrio Villarino ayer a la noche pero el ladrido de un perro los asustó. No obstante, lograron llevarse una escalera de 4 metros que su dueño, un abuelo cipoleño, usaba para trabajar y ganarse la vida día a día.
Según relató la familia, que dormían cuando todo ocurrió, entre sus planes de los ladrones también estaba la idea de hacerse de una carretilla, pero el miedo les ganó y la dejaron tirada a medio camino.
Afortunadamente, el ladrido de un perro que notó la presencia de desconocidos fue la alarma perfecta para que los inexpertos se asustaran y escaparan en cuestión de segundos.
"Si alguien la ofrece no la compren y nos avisen. Es de mucha importancia ya que mi abuelo la utiliza diariamente para trabajar", expresó la nieta del damnificado con preocupación.