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El sábado 6 de julio, una empleada del colegio Crear denunció que un pitbull atacó y mató a otro perro, que se encontraba junto a su dueño esperando su turno en la veterinaria, en el barrio San Pablo. Se trata de una situación que ocurre con frecuencia tanto en esta ciudad como en el resto del mundo y que, lamentablemente, genera un erróneo estigma sobre la raza
Al respecto de los hechos, el reconocido veterinario Sergio Gómez explicó en diálogo con LMC que todos los perros, independientemente de la raza, nacen con un 30% de agresividad y que el porcentaje restante de su carácter depende de cómo sea criado y la responsabilidad de los dueños a la hora de llevar adelante esta importante tarea.
“A cualquier perro, si lo tenes atado, encerrado y sin socializar, seguramente va a ser agresivo. En el caso del pitbull, resulta que tienen una estructura ósea importante y no es lo mismo que te muerda uno de ellos a que te muerda un caniche, por ejemplo. Ellos ya tienen ese gen y se suma el hecho de que fueron creados para pelear. Por eso, si se lo estimula de manera negativa, van a ser terriblemente agresivos. Lo cierto es que yo atiendo pitbulls que son muy buenos”, detalló el profesional.
A su vez, remarcó que la responsabilidad ante este tipo de situaciones no es del perro, sino de sus dueños. “No son perros potencialmente peligrosos, son personas potencialmente peligrosas. Alguien que cría a un pitbull para que sea agresivo lo va a hacer con cualquier otro perro, por lo que no están capacitados para tener un animal a su cargo. Si se lo educa de manera correcta, va a ser como cualquier otro perro”, concluyó el veterinario.