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En un corto plazo, la Justicia cipoleña volvió a pronunciarse de forma negativa a un reclamo de prisión domiciliaria. Hace una semana, uno de los que intentó irse a su casa fue el domador Luis Mario Pino Vinet, quien con la excusa del COVID-19 y su edad, 61 años, interpuso un recurso ante un tribunal integrado por los jueces Alejandra Berenguer, Julio Sueldo y Guillermo Baquero Lazcano.
A la respuesta contraria que recibió el hombre condenado por raptar y violar a una adolescente se sumó otro fallo, también firmado por Berenguer, donde se opuso al otorgamiento de beneficios a un asaltante de 34 años.
Mediante la representación legal de un defensor, el delincuente cipoleño, identificado como Ricardo Ernesto Chirino, fue el protagonista principal de una audiencia realizada el jueves donde tuvo la oportunidad de exponer sus argumentos para pedir su excarcelación del Establecimiento de Ejecución Penal 5 de esta ciudad.
De acuerdo con fuentes judiciales, el principal elemento expuesto por el preso fue un informe de salud elaborado por el Servicio Penitenciario Provincial donde se recomendaba la domiciliaria debido a que presenta cuadros de hipertensión y trastorno de ansiedad.
Sin embargo, a la hora del análisis de los argumentos, se encontró con la siempre minuciosa Berenguer, quien repasó la situación de la propiedad donde Chirino pretendía cumplir con su castigo.
La familia del preso vive en un pequeño departamento de las 200 Viviendas y, por ejemplo, la madre, de 66 años, justamente es una mujer enferma y forma parte del grupo de riesgo en cuanto al coronavirus. Por otro lado, con su pareja tienen cinco hijos y comparten la vivienda.
Frente a este panorama, la magistrada cipoleña no dudó en denegar el beneficio y remarcó que Chirino, en el penal cipoleño, tiene la posibilidad de llevar a cabo actividades para no verse afectado por su situación de ansiedad.
Al igual que en el resto de las cárceles del país, en el Establecimiento de Ejecución Penal 5 de Cipolletti se adoptaron una serie de medidas preventivas por el COVID-19.
Además de la restricción de las visitas de familiares y la interrupción de beneficios como las salidas transitorias y laborales, la cárcel local recibió una gran cantidad de insumos para llevar a cabo una desinfección diaria de las instalaciones.
A diferencia de otros penales, en Cipolletti no hubo mayores inconvenientes ante la puesta en vigencia del protocolo preventivo y el mismo responsable del Servicio Penitenciario Provincial rionegrino, Hugo Cecchini, resaltó el positivo trabajo de los encargados y el personal penitenciario.
De igual modo, en las últimas semanas se sucedieron los recursos de varios presos que pretendían el beneficio de la prisión domiciliaria por los supuestos riesgos de contagio con el coronavirus.
Más allá de los esfuerzos de los defensores, en Cipolletti predomina un criterio muy estricto de parte de los jueces que resuelven los pedidos y, hasta el momento, las respuestas fueron negativas.
En general, los internos hacen un primer intento ante el juzgado de Ejecución Penal y luego piden la revisión de la medida.
El preso Ricardo Chirino fue condenado el 17 de abril de 2017 por el delito de robo en poblado y en banda, y no está en condiciones de reclamar la libertad condicional debido a que es un delincuente reincidente. Si obtenía el beneficio de la domiciliaria, iba a tener que ser vigilado con un dispositivo electrónico como tobillera o pulsera.
El castigo que cumple Chirino es de 6 años y medio, y la pena se extingue recién en agosto de 2023.
Ante la respuesta negativa de la jueza, deberá ajustarse a los plazos estipulados.
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