El barrio cipoleño Santa Elena fue uno de los más afectados por el temporal de viento que azotó a la región el 22 de agosto y que, además, fue víctima de los descontrolados incendios que arrasaron con miles de hectáreas. Sin embargo, los vecinos recibieron hoy una buena noticia porque comenzó la entrega de animales que las familias perdieron por el fuego.
El panorama desolador que dejaron los incendios y el viento resultó difícil de creer para muchos ciudadanos, pero fue real. Las casas del Santa Elena se derrumbaron hasta los cimientos, los animales de granja murieron consumidos por las llamas y sus habitantes lo perdieron todo.
Por esta razón, el ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca comenzó ayer con la entrega de animales y materiales para la instalación de los corrales que, a su vez, permitirá la reanudación de las actividades.
Siete chanchos, cinco ovejas, ochenta gallinas y dos patos fueron los ejemplares que acercaron a las familias y que cuentan con certificados sanitarios y de calidad genética. La inversión total fue de 160 mil pesos.
En Santa Elena luchan por salir adelante, pero cuesta
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