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"Cipolletti de ayer para el hoy" ya está disponible en la biblioteca virtual. Es un compilado de anécdotas e historias sobre hechos, personas e instituciones que moldearon la identidad local.
Los apasionados en indagar el pasado local ya tienen a disposición "Cipolletti de ayer para el hoy", el libro digital producido por la docente e historiadora Liliana Fedeli. La obra tiene un costo de $20.000 y para adquirirla hay que escribir al correo cipollettiparaelhoy@gmail.com. Una vez concluido el trámite el comprador recibirá el material en formato PDF directamente en el email.
El “ebook”, que se presentó formalmente en la última edición de la Feria del Libro local, fue el resultado de dos años de intensa labor, en los que Fedeli investigó, indagó en distintas publicaciones y realizó entrevistas, entre otras fuentes informativas.
Como resultado de su labor, surgió una producción de 33 capítulos inspirados en hechos que trascendieron desde el punto de vista “social, político, cultural, religioso y económico”.
“Los relatos e historias aquí reunidos están abordados desde el prisma de la historia social y la microhistoria. Algunos fueron recopilados de fuentes y documentos; otros, surgen de investigaciones propias. Todos, desde una mirada personal, que permite mantener viva la pasión por la historia”, destacó la autora.
Precisó que reúne “parte de la historia de los inicios de Colonia Lucinda en diversos aspectos y busca sistematizar en forma escrita un conjunto de saberes que puedan ser útiles, especialmente para quienes aún no conocen esa historia, pero sobre todo para ser utilizados por las nuevas generaciones en el nivel primario y medio”.
“Esto es fundamental, ya que no existe una historia sistematizada por escrito sobre los orígenes de la ciudad en la que viven. Conocer qué sujetos históricos nos precedieron, qué nos legaron y cómo conformaron los inicios del presente de nuestra ciudad, es esencial para fortalecer nuestra identidad”, agregó.
Fedeli organizó su nueva producción en capítulos referidos al pasado de la ciudad con sus familias pioneras y los acontecimientos sociales que marcaron a su comunidad. También dejó lugar para anécdotas pueblerinas con datos llamativos que halló en documentos oficiales, y que si ella no las hubiera desempolvado al público masivo no le hubiera hecho difícil accer.
Por ejemplo hay un apartado dedicado al Juzgado de Paz y Registro Civil que comenzó a funcionar el 10 de marzo de 1910, es decir cerca de siete años después de la fundación del pueblo y el país conmemoraba el centenario de la Revolución de Mayo.
En el contexto, la escritora señala que “en esta nueva zona se radican toda clase se aventureros, mercachifles, buscadores de oro, inmigrantes colonos de diferentes nacionalidades, prostitutas, cazafortunas etc formando parte del inicial paisaje social con su humanidad variada”.
La oficina asentó su primer nacimiento el 2 de mayo de 1910 fue Catalina Dávila, por lo que se puede erigir como la primera cipoleña oficial. El trámite lo formalizó Luis Mailletle, el juez de Paz que estuvo en funciones hasta 1911.
También por esos años se registró la primera muerte. Se trató de un pintor de 55 años de edad de apellido Krprang que falleció, según el certificado de muerte, por “asfixia por sumersión”.
Supuestamente el hombre se ahogó en el río Limay, pero el médico que extendió el certificado de muerte aclaró que no apareció el cadáver. Suponen que murió porque encontraron en la costa su "saco, gorra, lentes y pañuelo”. Pero la historia no queda acá. Para leerla completa hay que adquirir el libro. El lector se encontrará con una sorpresa mayúscula.