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Una rama cayó encima de su casa y lo perdió todo: "Las columnas se quebraron como escarbadientes"

Un vecino sufrió pérdidas totales tras caerse una rama de un árbol centenario sobre su techo y pide ayuda a la comunidad para volver a empezar.

Jorge es un estudiante avanzado de veterinaria. Oriundo de Córdoba, llegó a la zona de la Isla Jordán y ha combinado la vida laboral con el lugar que habita junto a su hijo. Un hogar construido con "sus propias manos" fue destruido cuando la caída de una rama enferma de un árbol destrozó las instalaciones.

Pasadas las 12:10 de la madrugada del viernes, un fuerte viento partió una rama de un árbol de casi 100 años y la hizo caer sobre una de las habitaciones de la vivienda ubicada e cercanías al Club Caza y Pesca, pegado al río Neuquén. Según contaron los rescatistas que trabajaron en el lugar, la rama pesaba alrededor de 6 toneladas.

"Si hubiese seguido durmiendo ahí, no cuento la historia"

El hombre relató que, por una cuestión que describe como "instintiva", se había cambiado de habitación unos siete meses atrás. La rama cayó exactamente sobre el cuarto donde antes dormía. La noche del episodio estaba despierto, en la otra pieza.

Según explicó a LM Cipolletti, el árbol está enfermo: la rama estaba podrida por dentro y el peso se agravó por la humedad de las primeras lluvias, la crecida del río y la suba de las napas freáticas, que hacen que la madera se hinche y aumente su peso antes de brotar.

Salir de ahí en medio de los destrozos

Pese al trágico hecho, Jorge resolvió como podía. La caída destruyó por completo el contenido de la habitación donde antes dormía: se perdieron el televisor, el equipo de música, una mesa de estudio, un sillón y el ropero, cuya ropa quedó enterrada bajo los escombros. Destaca que los libros ''se salvaron'' en parte porque estaban en estanterías que él mismo había construido, y la computadora no sufrió daños porque estaba resguardada.

En una segunda habitación, cuatro tirantes que sostenían la estructura se quebraron "como escarbadientes"; solo queda uno en pie, y lo apuntaló de manera precaria porque corre riesgo de derrumbarse. La rama también volteó una pared y rompió el encofrado de hormigón y hierro que oficiaba de refuerzo antisísmico de la construcción, que no contaba con columnas.

En cuestión de segundos, Jorge quedó encerrado tras la caída, ya que la casa tiene rejas de seguridad. Logró salir por una puerta de emergencia que estaba atornillada, usando una herramienta, y desde allí dio aviso a la Policía, que derivó el caso a Defensa Civil.

Gratitud ante la asistencia recibida

Según su relato, primero llegaron Bomberos, que ayudaron a cortar troncos que habían quedado sobre el techo. Más tarde se sumó personal de Defensa Civil y de la Municipalidad, que trabajó desde temprano hasta última hora ayudando a retirar los troncos más grandes del interior de la vivienda y a sacar cerca de 200 ladrillos caídos. Con el objetivo de poder ayudarlo, vecinos le acercaron una bolsa con alimentos el viernes por la noche, gestionada por el municipio, y desde Defensa Civil le llevaron nylon y botellas de agua.

Pese a esa primera asistencia, el joven remarcó que buena parte de los escombros —troncos de hasta 120 kilos— sigue sin poder retirarse por falta de motosierra en condiciones, lo que le impide acceder a la heladera, donde quedó atrapada la comida, y terminar de despejar la habitación.

Por el momento pudo restablecer la electricidad, cortada tras el incidente, colocando postes de manera provisoria.

Qué necesita

El listado de materiales que requiere incluye chapas para el techo, cemento, cal, arena gruesa y fina, piedra bola, hierro del 6 y del 10 para levantar columnas y rehacer el encofrado, tirantes, flejes, clavos y mangueras. También pide una cadena para motosierra —la propia se la había prestado a un conocido que nunca se la devolvió— o que alguien pueda acercarse a ayudar a trozar los troncos que todavía obstruyen la vivienda.

A eso se suma la necesidad de una cama: la que usaba, un sommier viejo de dos plazas donado por amigos, quedó quebrada bajo los escombros, y las sábanas se llenaron de tierra. También pide artículos de higiene personal —se perdieron casi todos con la caída de ladrillos y hojas del techo—, ropa en buen estado, electrodomésticos y una garrafa, ya que no cuenta con una.

La rama también destruyó un horno de barro que había construido en el predio y que ahora deberá reconstruir.

Quienes puedan aportar materiales, pueden comunicarse al: 2995767125.

Un proyecto a media construcción

Así como relató lo sucedido con su hogar, el hombre contó que trabaja el adobe desde hace tiempo y que la vivienda de barro que está levantando en el terreno todavía está inconclusa. Además de la huerta, cría animales y mantiene almácigos de parra y romero que necesitan riego constante.

En paralelo a la reconstrucción, sigue cursando materias de la carrera de Medicina Veterinaria como oyente para no perder continuidad académica, mientras evalúa la posibilidad de terminar de recibirse en Choele Choel y, más adelante, reiniciar allí un proyecto productivo similar al que lleva adelante en la Isla.

En el predio, que le presta el dueño del terreno, desarrolla un proyecto de huerta orgánica: produce semillas, cría chanchos, gansos y gallinas, y trabaja además con adobe, con el que construyó parte de la vivienda.