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Tres años después, el desalojo no se hizo y la toma crece

Los dueños de un predio usurpado denunciaron que llegan más familias y hay ventas ilegales de lotes. La Justicia ordenó el desalojo en 2020.

La Justicia ordenó el desalojo de una toma de tierras en 2020, pero la medida nunca se concretó. El asentamiento continuó consolidándose y creciendo. Actualmente no solo avanzan las obras de viviendas en las tierras usurpadas, sino que se denuncia la ventas de lotes de manera fraudulenta e incluso quienes ya tienen casas son presionados por falsos dueños para que paguen por habitar el lugar.

La familia propietaria de las tierras denunció que ante la falta de decisión para cumplir con la orden de desalojo emitida en 2020 la toma de tierras cercana al Parque Industrial continúa creciendo. Esta semana detectaron que hacían movimientos de suelo con una máquina para poder construir más casas.

El conflicto en la zona noreste tiene antecedentes en la ciudad, con otras órdenes de desalojo que no se cumplieron, como ocurrió en el Barrio Obrero. El Municipio, en esa situación, decidió acompañar la urbanización del barrio entendiendo que era la única solución. Sin embargo, se había descartado permitir que otros asentamientos se convirtiesen en barrios.

La Justicia asegura a los denunciantes que la concreción del desalojo -a esta altura poco probable- depende de la Policía. Es decir, que depende de una decisión política que no aparece. Tampoco se cumplió con el desalojo en una de las tomas surgidas en pandemia al sur de la Ruta 22. Hubo un solo intento, pero las familias se resistieron y la Policía se fue

Al parecer, cuando en Cipolletti falla el protocolo para impedir que se consolide una toma, los propietarios ya no tendrán respuestas. La familia dueña de las tierras denunció esta semana que la toma se está expandiendo, mientras la Justicia lo niega.

Según fuentes con acceso a la causa, la Fiscalía cipoleña asegura que todos los habitantes de la toma están relevados. Sin embargo, muchas familias nuevas habrían llegado y otras se habrían ido, porque se venden los lotes y hay grupos que hacen cobros ilegales por las tierras.

La llegada de nuevas familias se repite todos los años a partir de septiembre, cuando el frío invernal cede y facilita la ocupación del predio en carpas o casillas precarias.