El músico cipoleño tiene una extensa trayectoria artística en el folclore patagónico, el cual también difunde en su propio programa radial.
Rolando Lobos es un paisano cipoleño que hizo de la música folclórica la razón de su vida. Pronto a cumplir 30 años de carrera artística profesional, con ocho discos grabados y un noveno en gestación, su labor radiofónica de difusión del folclore, junto con el tango que constituyen su marca registrada. Entusiasta como pocos, está convencido del porvenir de la tradición.
Transitando ya la sexta década de su vida, Lobos conserva el tono tranquilo y pausado de la gente de campo, con reflexiones y modismos que delatan una identificación plena con lo autóctono, pese a ser un ser citadino. Sin embargo, arraigadas vivencias de su niñez, de cuando su padre trabajaba en una chacra de la familia Salto, lo vincularon para siempre, junto con circunstancias y situaciones posteriores, al mundo rural.
Tanto es así, que suele vérselo todo el tiempo con bombacha de gaucho, casi excluyendo otro tipo de pantalones, y su predilección por las alpargatas como calzado habitual también resulta contundente. Al saludar, un infalible e infaltable "¿cómo anda, paisano?" no permite más especulaciones. Claro, es una persona urbana, pero su ser, sus sueños, sus ilusiones, sus esperanzas, transitan los espacios y los caminos de la estepa, las profundidades eternas de las pampas, los recodos de ríos y montañas de la patria.
Quienes lo conocen desde pequeño, dan fe de su contención y semblante calmo. También de su talante firme y hasta severo, con una mirada que puede volverse adusta y solo con eso zanjar diferencias.
Pero Rolando, en realidad, es un tipo amigable, un amigazo de aquellos, un luchador constante y consecuente por la gran causa que abrazó en su vida. La causa de la interpretación y la composición folclórica, que en él fue inseparable de su otra causa, la difusión de la tradición y el pueblo argentino.
Por eso, el artista no paró desde 1990, ya que incluso antes comenzó con su labor de difusión para provecho de la Patagonia y de todo el país. Su labor como comunicador musical también es valorado por cantores, músicos y poetas folcloristas de ahora, y de otros que ya han partido, pero que siguen y seguirán gravitando entre nosotros con sus líricas.
Y en cuanto a la inclusión y difusión del tango, no hay vacilaciones. "El tango es parte del folclore. Es parte de nuestra música y de nuestra identidad argentina", enfatiza sobre esta particularidad de su propuesta de comunicador y de hacedor de cultura.
Y lo dice con plena convicción y reflexión de quien medita respetuosamente cada dicho. Su sonrisa, también transmite la calidez que denota franqueza y sinceridad.
"Pongo que arranqué con mi música el año 1996, cuando grabé mi primer casete. Le pongo ese año, aunque había arrancado varios años antes. Pero ahí fue cuando hice mi primera grabación y ahora ya son ocho los discos que tengo grabados en total. Además, estoy preparan un nuevo disco, que será el noveno" y puede que también el penúltimo.
La referencia guarda relación con su propósito de llegar a las diez producciones discográficas. Pero, aunque Lobos no lo diga, el destino puede reservarle algunos álbumes más. El tiempo se encargará de despejar las incógnitas.
En cuanto a su camino en el ambiente radiofónico, ubica sus inicios en los años finales de la década de los '80, aunque no guarde registro en su memoria sobre el momento exacto. Si se acuerda de algunos de sus mentores en el oficio de salir al aire. Como el operador "Pelusa" Salamanca y "don Lisiuk, el fotógrafo", propietario de la emisora en la que arrancó el ciclo, una de las primeras FM en aparecer para el público en el dial local.
Comenzó con su rol de difusor radiofónico en 1990. A todos los efectos, ya van 35 años comprometidos con su audiencia, aunque sean un poco más.
"Difundo música de folclore de todo el país. Pero, sobre todo, como soy músico de la zona, conozco y tengo contacto con la mayoría de los músicos de la Patagonia, lo que me permite tener una discoteca muy amplia y actualizada de los músicos patagónicos", expresó, en relación con su espacio mediático.
El histórico programa de radio, Rincón Patagónico pasó después por otras emisoras cipoleñas, siendo su actual asiento la FM Mural en el 91.1 del dial. Sus antiguos y sus nuevos seguidores disfrutan de la propuesta de lunes a viernes, de 14 a 15 horas. Emisiones del ciclo son replicadas en varias radios de la Patagonia, incluso hasta el extremo del mundo, en Ushuaia.
Entre los referentes que le marcaron su impronta, mencionó "a don Gustavo Jorge Monti, a don Milton Aguilar, a don Pedro Luis Payote", entre otros nombres destacados y recordados por gran parte de la ciudadanía, en especial, por aquellas personas que ya pintan canas.
Como "me encanta el tango", las obras de tangueros patagónicos que llegan a sus manos tienen un lugar asegurado en su actividad comunicacional. "Paso tango en mi programa. El tango es parte del folclore. Y como hay muchos tangueros en la Patagonia y tengo su música, la paso", expresó y manifestó su reconocimiento a don Edgardo Linares, figura preclara de la radiofonía cipoleña, regional y nacional e, incluso, internacional, por su meritoria labor en Chile. Su ciclo "A solas con mis tangos", marcó a generaciones, así como su inconfundible voz y su lema: "Tango se escribe con T de tiempo".
Hablando de sus planes actuales, refirió que va a "terminar el disco que he empezado a grabar" y concluirá, además, otras iniciativas que hacen a su oficio artístico. "Y seguiré creando, musicalizando letras y tratando de continuar con estas actividades que a uno tanto le apasionan", resaltó.
Y señaló que siempre procuró contar con hermosas letras de autores con los que siente afinidad artística. "Yo solo musicalizo e interpreto letras. Nunca tuve la habilidad de escribir, pero me reflejo en las letras que elijo", puntualizó.
En cuanto a la labor de músicos patagónicos muy afamados, el cantante y compositor cipoleño dijo, en relación a Hugo Giménez Agüero, que "pese a no ser patagónico", ya que era oriundo de la provincia de Buenos Aires, "marcó y dejó un par de ritmos que identifican a la Patagonia, como son los ritmos de kaani y de chorrillera. Es un prócer de la música patagónica, como Marcelo Berbel, como Milton Aguilar, como Lito Gutiérrez, como Luis Rosales y tantos otros que han dejado una huella que después uno la tiene que seguir".
Al contrario de los pesimistas que nunca faltan, Lobos observa un presente y un futuro más que alentador tanto para el folclore como para el tango en Cipolletti y la región. "Acá en la zona, en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, hay mucha juventud que está haciendo folclore, cantando, como solistas, en grupos, en fin, y muchos bailando. Realmente, es muy lindo, cuando uno va a tocar a una peña, ver gente mayor, por supuesto, pero también gente joven bailando folclore. Y en el escenario, mucha juventud cantando folclore, que tiene plena vitalidad, no se desgasta", enfatizó.
En el plano personal, la vida de Rolando Lobos fue igual de generosa como su doble carrera artística y radiofónica. Tiene seis hijos y cuatro nietos, tres varones y una mujer. "Orgulloso y contento de ellos" expresó a esta altura de su vida. Y se acordó, como quien recuerda la riqueza de su vida, que tenía que ir a buscar a su nieto a la escuela, y hacia allí se dirigió.