El incremento de los casos detectados es alarmante. La población más afectada son los jóvenes entre 18 y 35 años y alertan por casos registrados en embarazadas y recién nacidos.
Desde hace meses, se observa con preocupación el avance de sífilis en todo el territorio nacional. Durante 2025, Argentina registró 46.799 casos y se convirtió en la cifra más alta desde que existen registros oficiales. Al observar lo acontecido en el sur del país los datos no son alentadores ya que la Patagonia tiene la mayor tasa de incidencia del país, con 159,8 casos cada 100 mil habitantes.
La epidemióloga, Silvana Ciancia, diálogo con LU19 y confirmó que Cipolletti está experimentando un aumento de casos no solo en la población general si no también en personas gestantes. Contribuyendo con el detalle de los riesgos que esto implica, explicó que la sífilis congénita surge porque no se ha logrado realizar el tratamiento oportuno a tiempo y esto, puede ser mortal.
Desde la cartera de Salud hicieron hincapié en que el acceso a la información en salud sexual es fundamental para dimensionar su importancia. En este sentido, la especialista hizo énfasis en que los hospitales y centros de salud están equipados con insumos y profesionales para poder abordar esta temática. Incluso, detalló que más allá de los testeos de VIH y sífilis, se ofrecen otras prestaciones de salud.
Los datos que se obtienen dentro del sistema público son gracias a que se realizan los testeos. Este acto tiene, en consecuencia, la creación y modificación de políticas sanitarias y esto también influye en la compra de insumos. Entonces si se sabe cuántas personas padecen una determinada patología y en el estado en el que se encuentran, se sabe qué comprar y dónde apuntar.
Los números son alarmantes. Sin embargo, para que el sistema público de salud pueda acceder a los datos, es necesario generarlos.
La especialista fue determinante al solicitarle a toda la población que "se hagan los testeos correspondientes". Lo ideal sería que nadie de positivos pero, se sabe que esto es complicado y, en un corto plazo, es una meta poco posible. Es por ello que el camino que se realiza requiere de una política sanitaria concreta.
Si los resultados son positivos, es necesario realizar un tratamiento médico y entre antes suceda, mejor será para la persona. En este sentido, insistió en que los centros de salud tienen insumos para los testeos y para asistir al paciente según lo que requiera.
Existe aquí una idea que se ha hecho carne y tiene que ver con el compromiso dentro de las relaciones sexoafectivas y la relación entre el concepto de fidelidad- cuidado de salud sexual. Por ello, la epidemióloga instó a que quienes estén en pareja también accedan a los controles médicos necesarios y agregó: "Se debe acompañar en la detección y, si hay algo, acompañar al tratamiento".
La educación sexual integral (ESI) es obligatoria en todo el país desde el 2006. La ley Nacional N° 26.150 reconoce el derecho a la ESI de todas las personas, desde el nivel inicial y hasta el nivel superior de formación docente, en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada.
La ESI brinda educación precisa y con base en la evidencia científica, adecuada a cada edad y etapa del desarrollo. Debe ser con enfoque de derechos humanos y con base en la igualdad de género. La ESI contribuye a fomentar un entorno de aprendizaje seguro, saludable y centrado en los y las estudiantes, su abordaje debe ser respetuoso de la cultura y adecuada al contexto.
Una educación sexual adecuada favorece la comprensión de los cambios corporales y emocionales, brindando herramientas para la autoprotección. Además, desmitifica y reduce la curiosidad morbosa o la búsqueda de información errónea en fuentes poco confiables, como internet sin supervisión.
La sífilis es una infección de transmisión sexual (ITS) producida por una bacteria llamada Treponema pallidum. Puede ser adquirida (transmitida por vía sexual o por transfusión de sangre) o congénita (transmitida de la persona gestante al bebé durante el embarazo).
Es una enfermedad fácil de tratar y curar. Sin embargo, en caso de no ser detectada a tiempo y tratada, puede generar complicaciones. Hay que tener en cuenta que la sífilis no genera inmunidad, es decir que podés tener sífilis más de una vez en tu vida.
La sífilis congénita es una enfermedad cien por ciento evitable. Si es detectada durante el embarazo, la infección al feto se puede interrumpir mediante un simple tratamiento con penicilina y de esa manera se evita el contagio al recién nacido. Sin embargo, en Argentina siguen naciendo niños y niñas con la enfermedad y la cifra continúa en ascenso, según las últimas estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.
Especialistas confirman que "la infección se diagnostica más en las mujeres. Las mayores tasas de incidencia se dan en la edad reproductiva, de 15 a 35 años. En muchos casos, genera abortos espontáneos, sobre todo en el primer trimestre de embarazo".
El bebé puede sufrir infección generalizada, convulsiones, bajo peso, compromiso neurológico, lesiones en la piel, calcificaciones cerebrales, problemas oftalmológicos o auditivos. Las secuelas pueden ser incapacitantes como retardos cognitivos e intelectuales.
Los casos más severos pueden derivar en muerte fetal o del recién nacido.
Este análisis está disponible de manera gratuita en el sistema de salud público, así como en los sanatorios o clínicas privadas.
El test de sífilis se puede hacer:
Por medio de la extracción de sangre.
Por medio de un test rápido a través de un pinchazo en un dedo. El resultado se entrega 20 minutos después del pinchazo. Este test no se realiza en personas que ya tuvieron sífilis, porque, a pesar de estar curadas, el positivo permanece a lo largo del tiempo.
En ambos casos, ante un resultado positivo preliminar, se realizará un segundo estudio confirmatorio.
Se resalta que los testeos son confidenciales. Eso quiere decir que nadie puede dar a conocer el resultado del test sin el consentimiento de la persona que se lo realiza.
Las vías de transmisión son:
Por eso es importante realizar el testeo desde la primera consulta del embarazo. Por último, la/s pareja/s sexuales de la persona gestante debe/n testearse y recibir tratamiento, incluso aunque no tuvieran síntomas, para evitar posibles reinfecciones.